Que Ceuta no cumple los criterios técnicos para tener una unidad de radioterapia es una afirmación que, aunque pueda ajustarse a los papeles, no se ajusta ni por asomo a la realidad de quienes tienen que coger un barco y recorrer cientos de kilómetros para recibir tratamiento contra el cáncer. Cuando la delegada del Gobierno y el director territorial del INGESA, Javier Lopera, repiten el argumento del “número de pacientes”, lo que están diciendo es que la salud de los ceutíes se mide en cifras y no en dignidad.
Que Ceuta no cumple los criterios técnicos para tener una unidad de radioterapia es una afirmación que, aunque pueda ajustarse a los papeles, no se ajusta ni por asomo a la realidad de quienes tienen que coger un barco y recorrer cientos de kilómetros para recibir tratamiento contra el cáncer. Cuando la delegada del Gobierno y el director territorial del INGESA, Javier Lopera, repiten el argumento del “número de pacientes”, lo que están diciendo es que la salud de los ceutíes se mide en cifras y no en dignidad.
No se trata de inflar estadísticas ni de maquillar informes. Se trata de levantar la voz, de defender con convicción que esta ciudad tiene unas condiciones especiales que hacen imprescindible una unidad de radioterapia. ¿O es que alguien en Madrid se ha parado a pensar en lo que supone para un paciente oncológico cruzar el Estrecho en plena enfermedad? ¿De verdad vamos a seguir aceptando que en pleno siglo XXI haya ciudadanos de primera y de segunda cuando se trata de salud?
Para eso están las instituciones, para representar y defender, no para asentir sumisamente a todo lo que viene de arriba por miedo a una reprimenda o, peor aún, a un cese. La labor de un delegado o un director territorial no es decir “sí, bwana”, sino plantarse, argumentar con firmeza y recordar que Ceuta es España y merece los mismos derechos que cualquier otra comunidad autónoma.
Es frustrante ver cómo se repite el discurso de la resignación cuando lo que hace falta es coraje político. La ciudadanía espera liderazgo, no complacencia. Aquí no vale con gestionar expedientes, aquí hay que pelear por lo justo, por lo necesario, por lo urgente.
Porque si no lo hacen ustedes, ¿quién lo va a hacer? ¿Y si no es ahora, cuándo?
