Lo ocurrido con IntegraCe y el procedimiento de adaptación de los trabajadores de las Brigadas Verdes merece explicaciones inmediatas, completas y públicas. El mecanismo utilizado ha vulnerado los principios de igualdad, mérito o legalidad y ha supuesto un trato discriminatorio respecto al resto de ceutíes que aspiran legítimamente a un empleo, estamos ante un asunto demasiado serio como para esconderlo debajo de la alfombra. El Gobierno de Juan Vivas debe explicar qué se ha hecho, quién lo autorizó y con qué respaldo jurídico.
Lo ocurrido con IntegraCe y el procedimiento de adaptación de los trabajadores de las Brigadas Verdes merece explicaciones inmediatas, completas y públicas. El mecanismo utilizado ha vulnerado los principios de igualdad, mérito o legalidad y ha supuesto un trato discriminatorio respecto al resto de ceutíes que aspiran legítimamente a un empleo, estamos ante un asunto demasiado serio como para esconderlo debajo de la alfombra. El Gobierno de Juan Vivas debe explicar qué se ha hecho, quién lo autorizó y con qué respaldo jurídico.
La crisis que atraviesa Ceuta no puede convertirse en una cortina de humo. Que este procedimiento haya coincidido con unas semanas absolutamente excepcionales no hará desaparecer las preguntas ni las posibles responsabilidades. Si existen indicios de irregularidades administrativas o incluso de delitos, serán los órganos competentes y, en su caso, los tribunales quienes deberán determinarlo. Y si se presenta una denuncia, habrá documentos, firmas y decisiones que tendrán que ser examinados uno por uno.
Lo verdaderamente preocupante es que alguien haya firmado o autorizado actuaciones simplemente para cumplir órdenes políticas, conservar un puesto o evitar enfrentarse a sus superiores. En una Administración pública nadie debería firmar a ciegas ni actuar como comparsa de nadie. Cada responsable responde de sus decisiones y una firma que hoy parece un simple trámite mañana puede convertirse en una explicación muy incómoda ante un juez.
Y el presidente Vivas tampoco puede mirar hacia otro lado. Lleva demasiados años al frente de la Ciudad como para pretender que determinados asuntos corresponden siempre a otros. Si todo se ha realizado conforme a Derecho, que enseñen los informes, expliquen el procedimiento y despejen cualquier duda. Pero si se han retorcido las normas para beneficiar a unos frente a otros, habrá que llegar hasta el final y depurar las responsabilidades que correspondan.
Ceuta necesita transparencia, no silencios; legalidad, no atajos; y responsables públicos que entiendan que las instituciones no son patrimonio de quienes ocupan temporalmente un despacho. Las Brigadas Verdes no pueden convertirse en un traje hecho a medida ni IntegraCe en el instrumento para confeccionarlo. Si existen irregularidades, que se investiguen. Y si alguien cruzó la línea de la legalidad, que responda con nombres y apellidos.