El sindicato CSIF ha vuelto a poner el foco sobre una cuestión que afecta directamente a la calidad de la atención sanitaria: el transporte sanitario en Ceuta. La exigencia es clara: no basta con anunciar mejoras, hay que cumplirlas de verdad. Porque cuando se trata de ambulancias, tiempos de respuesta y condiciones laborales, no hablamos de papeles, sino de vidas.
El sindicato CSIF ha vuelto a poner el foco sobre una cuestión que afecta directamente a la calidad de la atención sanitaria: el transporte sanitario en Ceuta. La exigencia es clara: no basta con anunciar mejoras, hay que cumplirlas de verdad. Porque cuando se trata de ambulancias, tiempos de respuesta y condiciones laborales, no hablamos de papeles, sino de vidas.
Desde hace tiempo, el colectivo viene denunciando carencias que, según aseguran, siguen sin resolverse pese a los compromisos adquiridos por el INGESA. La sensación de muchos trabajadores es que las promesas se quedan en titulares y no llegan al día a día. Y eso, en un servicio tan sensible, genera desconfianza y desgaste.
Lo preocupante no es solo la posible falta de medios o de personal, sino la distancia entre lo que se dice y lo que realmente se hace. Cuando una administración anuncia mejoras, la ciudadanía da por hecho que estas se materializan. Si no ocurre, el problema no es solo operativo, también es de credibilidad institucional.
En este contexto, la petición de CSIF no suena exagerada, sino más bien necesaria: transparencia, seguimiento y cumplimiento real. Porque mejorar el transporte sanitario no debería ser una opción ni una promesa a medio gas, sino una prioridad constante.
Al final, la pregunta es sencilla: ¿se va a garantizar un servicio digno y eficaz o seguiremos instalados en el “ya se hará”? En Ceuta, donde cada recurso cuenta el doble, la respuesta no puede esperar demasiado.
