Casi un millón de jóvenes han estado dados de alta en la Seguridad Social en 2024 debido a prácticas no remuneradas. A simple vista, parece una gran noticia: un millón de oportunidades para aprender, crecer y ganar experiencia laboral. Pero si escarbamos un poco, descubrimos una realidad menos amable. ¿Es justo que tantos jóvenes estén trabajando sin recibir un solo euro mientras, en muchos casos, las empresas se benefician de su esfuerzo?
Casi un millón de jóvenes han estado dados de alta en la Seguridad Social en 2024 debido a prácticas no remuneradas. A simple vista, parece una gran noticia: un millón de oportunidades para aprender, crecer y ganar experiencia laboral. Pero si escarbamos un poco, descubrimos una realidad menos amable. ¿Es justo que tantos jóvenes estén trabajando sin recibir un solo euro mientras, en muchos casos, las empresas se benefician de su esfuerzo?
No cabe duda de que las prácticas son necesarias para que los jóvenes puedan aterrizar en el mercado laboral. Sin embargo, lo que debería ser una herramienta para el aprendizaje muchas veces se convierte en una excusa para obtener mano de obra gratuita. Estos jóvenes no solo aportan trabajo; en ocasiones, llevan sobre sus hombros tareas importantes y responsabilidades que superan con creces el supuesto "carácter formativo" de sus prácticas. Esto no es formación, es explotación.
Mientras tanto, las empresas que actúan de esta manera no solo faltan al compromiso ético, sino que también perpetúan un sistema laboral injusto que normaliza la precariedad entre quienes empiezan su carrera. ¿Cómo se espera que estos jóvenes lleguen a fin de mes, paguen sus estudios o construyan su futuro, si ni siquiera se reconoce económicamente su esfuerzo?
Es hora de que las autoridades competentes pongan freno a esta práctica abusiva. Las empresas que ofrecen prácticas deben estar obligadas a remunerarlas adecuadamente. No se trata de enriquecerse a costa de un joven sin experiencia, pero sí de respetar su tiempo y su trabajo. Incentivar la formación y apoyar a los jóvenes no debería significar condenarlos a meses de trabajo sin sueldo.
