Ceuta vuelve a movilizar millones para mantener sus zonas verdes, parques, jardines y espacios públicos en las barriadas. Más de cuatro millones y medio para las Brigadas Verdes durante este año y un futuro contrato que supera los once millones para la conservación de la ciudad. Las cifras son importantes. Ahora falta lo esencial: que ese dinero se traduzca en resultados visibles para los vecinos.
Ceuta vuelve a movilizar millones para mantener sus zonas verdes, parques, jardines y espacios públicos en las barriadas. Más de cuatro millones y medio para las Brigadas Verdes durante este año y un futuro contrato que supera los once millones para la conservación de la ciudad. Las cifras son importantes. Ahora falta lo esencial: que ese dinero se traduzca en resultados visibles para los vecinos.
No puede haber barrios con malas hierbas, aceras deterioradas, parterres abandonados, árboles sin el cuidado necesario o zonas públicas que transmitan dejadez mientras se anuncian inversiones millonarias. Cada euro público debe tener una consecuencia directa en la calle: limpieza, mantenimiento, presencia de operarios y respuesta rápida ante las incidencias.
También es necesario que exista un control real sobre el funcionamiento de los servicios. Si hay operarios que no acuden a su puesto de trabajo, esa circunstancia debe comprobarse, aclararse y corregirse. No se trata de señalar gratuitamente a nadie, sino de exigir responsabilidad. Quien cumple cada día no puede cargar con el trabajo de quien no aparece, ni el ciudadano puede pagar un servicio que no recibe.
La gestión de Brigadas Verdes y del mantenimiento urbano necesita planificación, supervisión y transparencia. No basta con aprobar convenios, anunciar cantidades o firmar contratos. Hay que saber qué se hace, dónde se actúa, cuántos trabajadores están operativos y qué resultados se obtienen.
Ceuta no necesita más titulares sobre inversiones. Necesita calles cuidadas, barrios atendidos y servicios que funcionen todos los días. Porque el dinero público no se mide por lo que se aprueba en un despacho, sino por lo que el ciudadano ve cuando sale de casa.
