El MDyC se ha abstenido en la propuesta de despido, junto a Vox, en el caso de acoso sexual en Servilimpce. Un hecho que deja en evidencia la incoherencia del partido de Fatima Hamed, cuyas posturas parecen flaquear cuando se trata de dar un paso firme en la defensa de los derechos de las mujeres. Esta actitud tan contradictoria no solo desconcierta, sino que refleja una falta de compromiso real con la lucha contra el acoso sexual, un tema serio y grave que requiere valentía y coherencia política.
El MDyC se ha abstenido en la propuesta de despido, junto a Vox, en el caso de acoso sexual en Servilimpce. Un hecho que deja en evidencia la incoherencia del partido de Fatima Hamed, cuyas posturas parecen flaquear cuando se trata de dar un paso firme en la defensa de los derechos de las mujeres. Esta actitud tan contradictoria no solo desconcierta, sino que refleja una falta de compromiso real con la lucha contra el acoso sexual, un tema serio y grave que requiere valentía y coherencia política.
Es curioso cómo, tras una serie de gestos que le han colocado cerca de la izquierda, el MDyC acaba votando junto a la ultraderecha en un asunto tan fundamental como este. Ya no es la primera vez que en los plenos se alinea con el PP o incluso con Vox, aunque después sigan exhibiendo en su discurso la bandera del feminismo. Resulta chocante ver cómo el partido de Hamed no parece querer mojarse en cuestiones de fondo cuando se trata de tomar decisiones que afectan a la vida de las personas.
Lo que parece evidente es que el MDyC no puede seguir jugando a dos bandas. Si realmente son defensores de los derechos de las mujeres, como tanto pregonan, deberían ser más valientes en sus votaciones y posicionamientos. No basta con lanzar mensajes vacíos; es necesario actuar de forma coherente y contundente. La política de postureo ya no tiene cabida cuando hablamos de temas tan serios como el acoso sexual.
Lo peor de todo es que, después de esta abstención, veremos al MDyC salir en los medios con discursos sobre la lucha contra la violencia machista y el acoso. Es un intento de redimir una postura que no se sostiene. La sociedad ya no se conforma con las palabras, exige hechos, exige claridad y, sobre todo, exige coherencia.
Si el MDyC sigue en esta línea, sus caretas acabarán por caerse por completo. Y lo peor es que el daño se lo harán al propio feminismo y a la causa que dicen defender. La política debe ser algo más que meros gestos. Las mujeres, especialmente las que han sufrido acoso, necesitan un compromiso real y sólido.
