El PSOE de Ceuta ha pedido un plan para renovar y reforzar las papeleras en la ciudad. Y, la verdad, es una propuesta que no podría ser más oportuna. Porque antes de cambiar las papeleras, lo que realmente urge es renovar al propio PSOE local y tirar a algunos de sus dirigentes directamente al contenedor —al de reciclaje político, por supuesto—.
El PSOE de Ceuta ha pedido un plan para renovar y reforzar las papeleras en la ciudad. Y, la verdad, es una propuesta que no podría ser más oportuna. Porque antes de cambiar las papeleras, lo que realmente urge es renovar al propio PSOE local y tirar a algunos de sus dirigentes directamente al contenedor —al de reciclaje político, por supuesto—.
Hablemos claro: entre las traiciones, ventas de voto por escaños y pactos a 80.000 euros, la formación socialista ha convertido la política en un mercado persa. Los votantes de izquierdas, esos que esperaban un proyecto sólido y coherente, se encuentran ahora mirando atónitos cómo sus representantes cambian de rumbo sin escrúpulos, dejando de lado principios y promesas.
Y luego está el enredo del Hotel Puerta de África. Aunque todo, por supuesto, es “supuestamente”, lo cierto es que el tufillo a conflicto de intereses no se va ni con lejía. Lo que debería estar en proceso de retirada no son solo las papeleras viejas, sino los cargos públicos que prefieren el negocio al servicio público. Especialmente esos que, tras bajarse del tren del PSOE, se aferran al escaño como un chicle bajo la mesa.
Por eso, quizás, es mejor esperar antes de poner papeleras nuevas. No vaya a ser que, si las colocan ahora, se manchen al usarlas para tirar tanta desfachatez. Primero, limpieza política; luego, la urbana. Porque, al fin y al cabo, una ciudad limpia empieza por barrer donde más suciedad se acumula: en los despachos.
Las papeleras son necesarias, claro que sí. Pero para tirar la basura, no para esconderla.
