En Ceuta, la proliferación de viviendas construidas sin licencia, fuera del ordenamiento urbano y a espaldas de la normativa, se ha vuelto un problema alarmante.
En Ceuta, la proliferación de viviendas construidas sin licencia, fuera del ordenamiento urbano y a espaldas de la normativa, se ha vuelto un problema alarmante.
La cuestión aquí no es solo la ilegalidad de estas edificaciones, sino la actitud pasiva del Ayuntamiento, que parece mirar para otro lado ante una situación que desordena el crecimiento de la ciudad y pone en jaque la seguridad de sus ciudadanos.
Las casas ilegales no son un secreto a voces, sino un hecho visible para cualquier vecino. Estos asentamientos, sin control ni supervisión, crean focos de inseguridad y exponen a sus habitantes a condiciones precarias. Sin embargo, la administración local se ha mostrado incapaz o poco dispuesta a actuar con firmeza. ¿Es esto una señal de negligencia, de intereses políticos, o simplemente una falta de voluntad para aplicar la ley?
En una ciudad con tantas necesidades y desafíos, no se entiende que quienes deben velar por un desarrollo ordenado y equitativo se queden de brazos cruzados. Las autoridades tienen la responsabilidad de proteger el territorio y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas para quienes necesitan una vivienda digna, pero dentro del marco legal.
Es cierto que hay muchas familias que han levantado estas casas por pura necesidad, al no encontrar soluciones asequibles en un mercado inmobiliario que se ha vuelto prohibitivo. Pero permitir construcciones ilegales sin tomar cartas en el asunto no es la respuesta. Lo que se necesita es un plan integral de regularización o realojo, acompañado de políticas claras que impidan nuevas construcciones sin licencia.
Al final, la pasividad del Ayuntamiento solo agrava el problema, ya que un “dejar hacer” se convierte en un incentivo para que se sigan levantando viviendas al margen de la ley. Y en esta complicidad, la ciudad se desdibuja y el desorden se institucionaliza. Es hora de que el gobierno local asuma su responsabilidad y ponga freno a una situación que, si no se controla, acabará por pasarle factura a toda Ceuta.
