Ceuta ha vuelto a demostrar que cuando se trata de tender la mano, responde con corazón. La Plaza de los Reyes se llenó de sensibilidad, sonrisas y reflexión con la muestra “Ponte en mi lugar”, organizada por COCEMFE Ceuta. No fue una simple exposición, sino una invitación a mirar la vida desde otra perspectiva: la de quienes conviven cada día con algún tipo de discapacidad, pero no por ello dejan de luchar, reír o soñar.
Ceuta ha vuelto a demostrar que cuando se trata de tender la mano, responde con corazón. La Plaza de los Reyes se llenó de sensibilidad, sonrisas y reflexión con la muestra “Ponte en mi lugar”, organizada por COCEMFE Ceuta. No fue una simple exposición, sino una invitación a mirar la vida desde otra perspectiva: la de quienes conviven cada día con algún tipo de discapacidad, pero no por ello dejan de luchar, reír o soñar.
La iniciativa consiguió lo que a menudo falta en el discurso público: empatía real. Porque hablar de inclusión está bien, pero vivirla, sentirla y compartirla en espacios tan cotidianos como una plaza céntrica es lo que marca la diferencia. Los ceutíes que se acercaron pudieron comprender, aunque fuera por unos minutos, las barreras —visibles e invisibles— con las que muchas personas tropiezan cada día.
“Ponte en mi lugar” no busca compasión, sino comprensión. Nos recuerda que todos formamos parte del mismo tejido social y que una ciudad verdaderamente avanzada no se mide solo por sus infraestructuras, sino por la capacidad de sus vecinos para ponerse en los zapatos del otro.
Ojalá actividades como esta no sean noticia por su excepcionalidad, sino por su normalidad. Porque la inclusión no debería depender de una jornada puntual, sino ser un compromiso diario. COCEMFE Ceuta ha vuelto a dar ejemplo. Ahora nos toca a todos seguir su paso.
