Los mercados de Ceuta, antaño símbolos de vida y actividad, se han convertido en un claro ejemplo de abandono.
Los mercados de Ceuta, antaño símbolos de vida y actividad, se han convertido en un claro ejemplo de abandono.
Pasear por ellos hoy en día es toparse con una realidad triste: los aseos, en condiciones deplorables, carecen del mantenimiento básico que deberían tener para un espacio público. La falta de higiene en estos lugares refleja un desinterés por parte de las autoridades locales, dejando a vendedores y clientes en un estado de total desamparo.
Los puestos de fruta y verdura presentan un aspecto descuidado, con productos amontonados sin orden, como si se tratara de un simple depósito. Los carniceros y pescaderos, quienes realizan un trabajo esencial para la comunidad, se enfrentan a un entorno en el que la limpieza brilla por su ausencia, y donde no se respetan las mínimas condiciones de salubridad.
Es inconcebible que los mercados, que deberían ser el corazón del comercio local, se encuentren en esta situación tan lamentable. Los comerciantes merecen condiciones dignas para trabajar y ofrecer sus productos, y los ciudadanos necesitan un entorno limpio y cuidado para hacer sus compras. No es solo una cuestión de estética, sino de salud pública y respeto a la comunidad.
Las autoridades no pueden seguir mirando hacia otro lado. Urge una intervención decidida y un plan de mantenimiento que abarque todos los aspectos: desde la limpieza y la mejora de los aseos, hasta la modernización de los puestos y la formación de los vendedores en prácticas adecuadas de higiene. Porque lo que hoy es una vergüenza podría convertirse en un orgullo para Ceuta.
Es hora de devolverle a los mercados su valor y su lugar en la vida de nuestra ciudad. No se trata de grandes inversiones, sino de pequeñas acciones que demuestren que Ceuta cuida de sus tradiciones y de su gente.
