Durante décadas, la economía de Ceuta vivió mirando de reojo a una frontera que marcaba el pulso de nuestra prosperidad. El "comercio atípico" fue el motor, pero también la cadena que nos ataba a la inestabilidad. Hoy, a finales de 2025, el panorama es radicalmente distinto. El fin del porteo no fue solo un cierre de verja, sino el inicio de una metamorfosis obligada que está empezando a dar sus frutos, aunque el camino siga lleno de baches.
Durante décadas, la economía de Ceuta vivió mirando de reojo a una frontera que marcaba el pulso de nuestra prosperidad. El "comercio atípico" fue el motor, pero también la cadena que nos ataba a la inestabilidad. Hoy, a finales de 2025, el panorama es radicalmente distinto. El fin del porteo no fue solo un cierre de verja, sino el inicio de una metamorfosis obligada que está empezando a dar sus frutos, aunque el camino siga lleno de baches.
La aduana comercial, esa promesa que nació como el símbolo de la "nueva etapa" con Marruecos, termina el año con un balance agridulce. A pesar de la supuesta normalización, su operatividad sigue siendo limitada y lejos de lo que se espera de una frontera internacional convencional. Sin embargo, esta lentitud administrativa ha servido para confirmar una lección vital: Ceuta no puede permitirse el lujo de esperar a que otros decidan su futuro. La verdadera soberanía económica se construye mirando al norte, al Estrecho y al mercado digital.
Los datos de este 2025 marcan un punto de inflexión. El empleo tecnológico ya representa el 10% del total de la ocupación en la ciudad, con más de un millar de puestos de trabajo generados en sectores de vanguardia. La consolidación de Ceuta como nodo digital, impulsada por una fiscalidad imbatible que demuestra que nuestro Régimen Económico y Fiscal (REF) es nuestra mejor herramienta de defensa.
Además, este mes de diciembre hemos asistido a un hito histórico: el inicio del fin de nuestra "isla energética". Con la instalación del cable submarino y la interconexión con la península, Ceuta gana en seguridad, calidad de suministro y, sobre todo, en atractivo para la inversión industrial y de centros de datos. Ya no somos un enclave aislado; somos una extensión conectada de la infraestructura nacional.
No obstante, esta transición no debe dejar a nadie atrás. Mientras el sector tecnológico vuela, el comercio tradicional y las pymes locales sufren el estancamiento y la inflación. La Cámara de Comercio, que ha inyectado más de 12 millones de euros en la economía local este año, y el éxito de los Buybonos, son parches necesarios, pero el objetivo final debe ser un sectorial privado robusto que no dependa de subvenciones.
Desde La Ciudad autónoma de Ceuta, defienden que el nuevo modelo económico debe basarse en la seguridad jurídica y la ambición. Ya no somos la ciudad del "tránsito"; queremos ser la ciudad de la "estancia" y el "talento". El futuro de Ceuta ya no se escribe en los fardos del Biutz, sino en la fibra óptica, en el turismo de calidad y en una conexión eléctrica que nos une, más que nunca, al corazón de Europa.
