Los datos dicen que el paro ha bajado en Ceuta. Pero ¿de verdad tenemos algo que celebrar? La realidad es que este descenso no resuelve el problema de fondo: la precariedad laboral. La mayoría de los contratos firmados son temporales, de duración tan corta que apenas alcanzan para aliviar la angustia de fin de mes. Así, el dato que hoy parece una buena noticia se convertirá en una cifra alza dentro de poco, en un ciclo que ya resulta tan predecible como frustrante.
Los datos dicen que el paro ha bajado en Ceuta. Pero ¿de verdad tenemos algo que celebrar? La realidad es que este descenso no resuelve el problema de fondo: la precariedad laboral. La mayoría de los contratos firmados son temporales, de duración tan corta que apenas alcanzan para aliviar la angustia de fin de mes. Así, el dato que hoy parece una buena noticia se convertirá en una cifra alza dentro de poco, en un ciclo que ya resulta tan predecible como frustrante.
El problema no es nuevo, pero la gestión sigue siendo igual de decepcionante. Desde el Gobierno central hasta la Delegación del Gobierno, parece que Ceuta no figura en las prioridades. ¿Qué políticas de empleo se están implementando para garantizar un futuro sostenible para los ceutíes? La respuesta es evidente: ninguna. Lo mismo sucede con la sanidad, donde el INGESA sigue sin cubrir las necesidades básicas, y con la seguridad, un ámbito donde los discursos triunfalistas chocan con una realidad mucho más compleja.
Los ciudadanos de Ceuta no piden milagros, solo soluciones reales. Queremos empleos dignos, no contratos efímeros que apenas permitan planificar el futuro. Necesitamos una sanidad eficaz, que garantice atención de calidad sin interminables listas de espera. Y exigimos seguridad, no solo en las calles, sino también en nuestras perspectivas de vida.
Es triste comprobar que, mientras tanto, se mantiene la actitud del “que pase el mes y ya veremos”. Una resignación que parece haber instalado en una ciudad que, aunque olvidada por muchos, sigue siendo parte de España. Pero Ceuta no puede vivir de eslóganes ni de estadísticas maquilladas.
Es hora de que las administraciones, desde Madrid hasta la Plaza de los Reyes, tomen en serio sus responsabilidades con Ceuta. Porque, al final, los ceutíes merecemos algo más que sobrevivir. Merecemos un futuro.
