La publicación en el BOE de las oposiciones docentes ha vuelto a encender los ánimos en Ceuta. Lejos de atender las necesidades específicas de nuestra ciudad, el Ministerio de Educación ha decidido, una vez más, pasar de largo cualquier petición de ajuste en el calendario. Es una bofetada a los docentes ceutíes, que se ven ninguneados y obligados a competir en unas condiciones que no contemplan nuestra realidad.
La publicación en el BOE de las oposiciones docentes ha vuelto a encender los ánimos en Ceuta. Lejos de atender las necesidades específicas de nuestra ciudad, el Ministerio de Educación ha decidido, una vez más, pasar de largo cualquier petición de ajuste en el calendario. Es una bofetada a los docentes ceutíes, que se ven ninguneados y obligados a competir en unas condiciones que no contemplan nuestra realidad.
Ceuta no es como cualquier otra comunidad autónoma, y eso el Ministerio debería tenerlo más que claro. Aquí, los retos educativos no son solo de índole académica, sino también sociales y culturales. Sin embargo, en lugar de reconocer estas diferencias, se nos aplica un "café para todos" que deja a nuestros docentes en una situación de desventaja. Pedir un ajuste de fechas no es capricho, es una necesidad para evitar que los profesores tengan que elegir entre su vida personal y profesional.
Lo más indignante de todo es que no es la primera vez que ocurre. Parece que para el Ministerio de Educación, Ceuta es poco más que una nota al pie de página en su gestión. ¿Cómo se puede esperar calidad en la enseñanza si quienes la sostienen están constantemente ignorados? No se trata solo de fechas, se trata de respeto hacia los profesionales que hacen posible que el sistema educativo funcione, incluso cuando las condiciones no son las mejores.
Ceuta no pide privilegios, pide justicia. Y mientras el Ministerio siga ignorando esta premisa básica, no hará más que alimentar el descontento y la sensación de que, para ellos, nuestra ciudad y sus docentes son ciudadanos de segunda. Es hora de un cambio real, porque nuestros profesores y nuestros estudiantes lo merecen.
