La Sentencia
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Es muy cómodo gobernar una ciudad mirando únicamente hacia el escaparate de la Gran Vía y buscando siempre culpables al otro lado del Estrecho. El presidente Juan Jesús Vivas parece haber perfeccionado el arte de exigir responsabilidades al Gobierno central mientras descuida flagrantemente las que son de su competencia exclusiva. Porque, si bien hay crisis estructurales que superan a la administración local, hacer cumplir las ordenanzas municipales es una obligación intransferible del Gobierno de la Ciudad. Y en eso, el suspenso de este Ejecutivo es rotundo.

Es muy cómodo gobernar una ciudad mirando únicamente hacia el escaparate de la Gran Vía y buscando siempre culpables al otro lado del Estrecho. El presidente Juan Jesús Vivas parece haber perfeccionado el arte de exigir responsabilidades al Gobierno central mientras descuida flagrantemente las que son de su competencia exclusiva. Porque, si bien hay crisis estructurales que superan a la administración local, hacer cumplir las ordenanzas municipales es una obligación intransferible del Gobierno de la Ciudad. Y en eso, el suspenso de este Ejecutivo es rotundo.

Basta con darse un paseo desde Parque Ceuta hasta Calamocarro para comprobar que vivimos en una ciudad de dos velocidades, donde gran parte del trazado urbano se ha convertido en un territorio sin ley. ¿Dónde están las directrices políticas para que la Policía Local actúe con la contundencia que exige la situación? La pasividad institucional es alarmante.

Las acampadas ilegales proliferan a la vista de todos, degradando nuestras zonas comunes sin que nadie mueva un dedo. La venta ambulante descontrolada campa a sus anchas, ahogando a ese comercio local que sí paga religiosamente sus impuestos. Por si fuera poco, las infracciones viales se han convertido en la norma diaria, dibujando un escenario de impunidad donde saltarse las normas básicas de convivencia sale completamente gratis.

No se puede presumir de gestión cuando el caos rige el día a día de los vecinos que viven o transitan más allá del centro. La Policía Local tiene la capacidad y el deber de frenar este despropósito, pero necesita órdenes claras y valentía política. Precisamente lo que le falta a un Gobierno local que parece haber bajado los brazos frente al incivismo.

Señor Vivas, el orden en nuestras calles no depende de Madrid. Depende de usted. Es hora de dejar las excusas y hacer que las ordenanzas de esta ciudad se cumplan en cada palmo de Ceuta.

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Ceuta, Domingo 20 de Septiembre del 2026

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