Más de 16.000 ceutíes ya han presentado la declaración de la Renta y más de 8.900 han recibido su devolución. La Agencia Tributaria presume de agilidad y rapidez, y está bien reconocer cuando las cosas funcionan. Pero claro, el problema aparece cuando uno escucha a quienes todavía siguen esperando el dinero del año pasado. Ahí es donde el discurso oficial empieza a sonar un poco menos convincente.
Más de 16.000 ceutíes ya han presentado la declaración de la Renta y más de 8.900 han recibido su devolución. La Agencia Tributaria presume de agilidad y rapidez, y está bien reconocer cuando las cosas funcionan. Pero claro, el problema aparece cuando uno escucha a quienes todavía siguen esperando el dinero del año pasado. Ahí es donde el discurso oficial empieza a sonar un poco menos convincente.
Porque nadie discute que Hacienda tenga que revisar expedientes o comprobar datos. Lo lógico es que exista control. Lo que cuesta entender es cómo una devolución puede eternizarse durante más de un año mientras cada campaña se vende como un éxito de eficiencia. Para muchos ciudadanos, estas notas oficiales terminan provocando más ironía que tranquilidad.
El contribuyente cumple con fechas, presenta papeles, justifica ingresos y paga cuando toca. Y cuando es al revés, cuando es la Administración la que debe devolver dinero, la paciencia parece convertirse en obligación. Lo curioso es que, si el ciudadano se retrasa, las sanciones llegan rápido; pero cuando la demora es institucional, todo se resume en “su expediente sigue en revisión”.
La sensación de agravio es inevitable. No se trata solo del dinero, sino de la confianza. Hay familias que cuentan con esa devolución para afrontar gastos importantes y no entienden cómo en doce meses no ha dado tiempo a cerrar un expediente. Más aún cuando cada año se insiste en la modernización digital y en la supuesta rapidez del sistema.
Por eso, estas cifras triunfalistas tienen siempre una lectura incómoda. Sí, miles de devoluciones ya están pagadas. Perfecto. Pero mientras haya ciudadanos esperando todavía la Renta anterior, cualquier balance optimista se queda a medias.
