En Ceuta, en 2026, la convivencia, la islamofobia y el racismo siguen siendo a estas alturas para Ceuta ya! y su líder Mohamed Mustafa un asunto diario. Una cosa es defender la convivencia y otra muy distinta convertirla en una bandera electoral de uso diario, hasta el agotamiento.
En Ceuta, en 2026, la convivencia, la islamofobia y el racismo siguen siendo a estas alturas para Ceuta ya! y su líder Mohamed Mustafa un asunto diario. Una cosa es defender la convivencia y otra muy distinta convertirla en una bandera electoral de uso diario, hasta el agotamiento.
Señor Mohamed Mustafa, a estas alturas de la vida en esta ciudad, donde la mayoría convive, trabaja y se cruza cada día sin pedir carné identitario, insistir siempre en el mismo marco acaba sonando más a estrategia política que a solución real. Y cuando un mensaje se repite sin descanso, pierde fuerza, credibilidad y hasta apoyo entre los propios.
Ceuta no necesita portavoces permanentes del conflicto: necesita responsables públicos capaces de rebajar el ruido, unir y proponer. La convivencia no se protege explotándola políticamente, sino cuidándola con hechos, gestión y respeto. Porque cuando todo se convierte en trinchera, hasta las causas justas terminan cansando.
