Ceuta sigue destacando en una categoría que no nos hace ningún favor: es una de las ciudades donde más caro resulta tener un coche en España. Entre el impuesto de circulación, que en nuestra ciudad es de los más altos del país, y las primas de seguro de vehículo que no se quedan atrás, los ceutíes se encuentran atrapados en un sobrecoste que parece no tener justificación clara.
Ceuta sigue destacando en una categoría que no nos hace ningún favor: es una de las ciudades donde más caro resulta tener un coche en España. Entre el impuesto de circulación, que en nuestra ciudad es de los más altos del país, y las primas de seguro de vehículo que no se quedan atrás, los ceutíes se encuentran atrapados en un sobrecoste que parece no tener justificación clara.
El problema es que tener un coche en Ceuta no es un lujo, sino una necesidad. Las alternativas de transporte público, aunque mejorables, no siempre cubren las necesidades de los ciudadanos que, al final, dependen del coche para trabajar, hacer la compra o simplemente moverse por la ciudad. Sin embargo, a pesar de esta dependencia, seguimos soportando una carga fiscal desproporcionada. ¿Qué se está haciendo para aliviar este peso? Poco o nada.
Es cierto que la orografía de la ciudad, su aislamiento geográfico y la falta de competencia pueden influir en el encarecimiento de los seguros. Pero, ¿no debería haber incentivos para aliviar esta presión económica? Las bonificaciones y reducciones parecen brillar por su ausencia, y lo peor es que tampoco hay transparencia ni explicaciones claras por parte de las autoridades.
Mientras tanto, los conductores en Ceuta seguimos pagando más por algo que en otras ciudades cuesta menos. El problema no es solo el dinero que sale de nuestros bolsillos, sino la sensación de que no hay una preocupación real por mejorar esta situación. La solución, como tantas veces, pasa por escuchar las quejas de los ciudadanos y buscar una fiscalidad más justa, que no castigue a quienes dependen de su coche en su día a día.
Es hora de que las administraciones locales y nacionales dejen de mirar hacia otro lado. Los ceutíes merecemos un alivio, porque tener un coche no debería suponer una penalización económica.
