Los comerciantes de Hadú llevan tiempo aguantando una situación difícil. A las consecuencias de la pandemia y la caída del consumo se suman ahora las obras que se están haciendo en la zona, que aunque necesarias, han complicado aún más el día a día de muchos negocios.
Los comerciantes de Hadú llevan tiempo aguantando una situación difícil. A las consecuencias de la pandemia y la caída del consumo se suman ahora las obras que se están haciendo en la zona, que aunque necesarias, han complicado aún más el día a día de muchos negocios.
Por eso, la medida anunciada por la Ciudad Autónoma para ofrecer ayudas económicas es positiva y debe ponerse en marcha cuanto antes. No se trata solo de una cifra –los 300.000 euros anunciados o los hasta 7.200 euros por comercio–, sino de mostrar que la administración está al lado de quienes siguen apostando por mantener abiertos sus negocios en un momento tan complicado.
Las ayudas se han diseñado teniendo en cuenta lo que los propios comerciantes han pedido en reuniones recientes. Además, se ha ofrecido apoyo para realizar los trámites y se han planteado varias convocatorias a lo largo del año, lo que facilita el acceso y permite adaptarse a la situación de cada uno. Son decisiones sensatas que deben servir para que este apoyo no se quede en el papel.
Es verdad que se han mantenido reuniones y que ha habido comunicación, pero es igual de importante que estas medidas lleguen cuanto antes. Muchos negocios no pueden esperar. Cada semana sin ayudas es un esfuerzo extra para quienes ya están soportando demasiada carga.
Hadú necesita atención. Las obras deben continuar, claro, pero al mismo tiempo es justo ayudar a quienes están resistiendo, generando empleo y dando vida al barrio. No se trata de quejarse, sino de actuar a tiempo para que los comercios que hoy siguen abiertos no se vean obligados a cerrar mañana.
La remodelación acabará y el barrio mejorará, pero mientras tanto, los comerciantes necesitan apoyo real, claro y rápido. Esa es ahora la prioridad.
