Ya estamos otra vez con el CIS de José Félix Tezanos haciendo de las suyas. Resulta que, cuando España se encamina hacia unas elecciones generales el próximo 29 de noviembre, aparece una nueva encuesta del organismo público que concede al PSOE una subida de tres puntos y duplica su ventaja sobre el Partido Popular. ¡Qué casualidad! Mientras otras encuestas publicadas recientemente dibujan un panorama electoral bastante diferente, el CIS vuelve a presentar un escenario especialmente favorable para Pedro Sánchez. Y claro, a estas alturas, pretender que nadie levante una ceja ante semejante contraste es pedir demasiado.
Ya estamos otra vez con el CIS de José Félix Tezanos haciendo de las suyas. Resulta que, cuando España se encamina hacia unas elecciones generales el próximo 29 de noviembre, aparece una nueva encuesta del organismo público que concede al PSOE una subida de tres puntos y duplica su ventaja sobre el Partido Popular. ¡Qué casualidad! Mientras otras encuestas publicadas recientemente dibujan un panorama electoral bastante diferente, el CIS vuelve a presentar un escenario especialmente favorable para Pedro Sánchez. Y claro, a estas alturas, pretender que nadie levante una ceja ante semejante contraste es pedir demasiado.
Lo verdaderamente preocupante no es que una encuesta favorezca al PSOE. Eso puede ocurrir perfectamente. Lo preocupante es que un organismo público, financiado con el dinero de todos los españoles, lleve años rodeado de polémicas por sus estimaciones electorales y por la enorme distancia que, en ocasiones, separa sus pronósticos de los de otras empresas demoscópicas. Tezanos podrá defender su metodología todas las veces que quiera, pero debería comprender que la credibilidad de una institución no se consigue a base de explicaciones, sino ofreciendo transparencia, rigor y resultados que resistan cualquier comparación.
Y es que resulta difícil entender cómo, en medio del desgaste político del Gobierno, el CIS vuelve a encontrar motivos para presentar a los socialistas en una posición tan ventajosa. ¿De verdad hay que creerse que el PSOE está viviendo semejante recuperación electoral? ¿O estamos ante otra de esas estimaciones que parecen diseñadas para levantar la moral de Ferraz? No podemos afirmar que los datos estén manipulados sin demostrarlo, pero tampoco se puede exigir a los ciudadanos que acepten sin rechistar unas cifras que chocan frontalmente con las tendencias que reflejan otros sondeos.
Tezanos debería recordar que preside el Centro de Investigaciones Sociológicas, no el departamento de propaganda del Partido Socialista. Su obligación es ofrecer una fotografía lo más fiel posible de la opinión pública, independientemente de quién gobierne. Y si sus estimaciones se alejan sistemáticamente de las demás, lo razonable sería revisar los procedimientos y explicar con absoluta claridad por qué sucede. Porque el CIS no pertenece al PSOE, ni a Pedro Sánchez, ni mucho menos a José Félix Tezanos. Pertenece a todos los españoles, que son quienes lo pagan.
Por fortuna, el próximo 29 de noviembre no habrá cocina estadística que valga. Ese día hablarán las urnas y serán los ciudadanos quienes decidan quién gana, quién pierde y quién se queda por el camino. Hasta entonces, Tezanos podrá publicar todas las estimaciones que considere oportunas, pero debería tener presente algo bastante sencillo: la confianza de los españoles no se gana cocinando porcentajes, sino respetando su inteligencia. Y esa confianza, visto lo visto, es precisamente lo que el CIS necesita recuperar.