Hacienda viene a Ceuta. Bienvenida sea la visita, pero a estas alturas lo que menos necesita la ciudad es otra foto de despacho, cuatro apretones de manos y el habitual “estamos trabajando en ello”. Ceuta lleva demasiado tiempo trabajando, pagando y aguantando. Si el ministro viene, que venga con algo debajo del brazo. Y, a ser posible, que no sea una carpeta llena de promesas.
Hacienda viene a Ceuta. Bienvenida sea la visita, pero a estas alturas lo que menos necesita la ciudad es otra foto de despacho, cuatro apretones de manos y el habitual “estamos trabajando en ello”. Ceuta lleva demasiado tiempo trabajando, pagando y aguantando. Si el ministro viene, que venga con algo debajo del brazo. Y, a ser posible, que no sea una carpeta llena de promesas.
Porque todo esto cuesta dinero. Mucho dinero. La invasión, o la crisis migratoria que algunos la llaman, no solo ha obligado a gastar más a la Ciudad, también ha golpeado al comercio, a los autónomos y a empresas que ya venían haciendo equilibrios. Mientras tanto, seguimos discutiendo bonificaciones, compensaciones y ayudas como si Ceuta estuviera pidiendo un favor. No lo está. Si esta ciudad está soportando una situación extraordinaria por ser frontera de España y de Europa, lo lógico es que Madrid pague la parte que le corresponde.
Claro que las ayudas vienen bien. Faltaría más. Pero tampoco podemos acostumbrarnos a que cada problema termine con una subvención y una rueda de prensa. Ceuta necesita saber qué dinero va a llegar, cuándo y durante cuánto tiempo. Y necesita que las medidas fiscales sirvan de verdad para que montar un negocio aquí, mantenerlo abierto y crear empleo merezca la pena. Menos anuncios y más certezas.
Y luego está lo que algunos parecen olvidar: por mucho dinero que llegue, el problema seguirá ahí mientras no se actúe sobre su origen. Las compensaciones económicas pueden tapar agujeros, pero no pueden convertirse en la solución permanente. Hay que agilizar, siempre dentro de la ley, los retornos y las expulsiones que procedan. Porque de poco sirve mandar millones para atender las consecuencias si dentro de unos meses volvemos a estar exactamente en el mismo punto.
Así que el ministro será recibido como corresponde, pero Ceuta tiene derecho a pedirle algo más que buenas palabras. Que traiga dinero, compromisos y fechas. Y que desde Moncloa se trabaje para que quienes tengan que abandonar España lo hagan cuanto antes y con todas las garantías legales. Porque para discursos ya hemos tenido bastantes. Ahora hacen falta soluciones