La Autopista Nacional
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Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer. En su afán por mantenerse en el poder a cualquier precio, no ha dudado en sacrificar a un oficial de la Guardia Civil cuya única "culpa" fue investigar los entresijos del 'procés'. Este movimiento no es casualidad ni una decisión administrativa.

Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer. En su afán por mantenerse en el poder a cualquier precio, no ha dudado en sacrificar a un oficial de la Guardia Civil cuya única "culpa" fue investigar los entresijos del 'procés'. Este movimiento no es casualidad ni una decisión administrativa.

Es el peaje que Sánchez paga a ERC y Junts, sus socios en esta vergonzosa carrera hacia la descomposición del Estado. Una vez más, la dignidad institucional queda relegada a un rincón oscuro, mientras se atienden los caprichos de quienes jamás han mostrado respeto por nuestra Constitución.

Estamos ante una muestra más de cómo este gobierno, liderado por un presidente que parece sentir alergia a los valores nacionales, utiliza las instituciones como moneda de cambio. ¿Qué mensaje lanza esto a los servidores públicos que día a día trabajan por mantener el orden y la legalidad? ¿Qué clase de líder desmantela su propio país para mantener su sillón en Moncloa? Es una traición flagrante, no solo a las fuerzas de seguridad, sino a todos los españoles que creen en una España unida y fuerte.

El problema no es solo Sánchez. El problema es la deriva autoritaria disfrazada de progresismo que sigue su gobierno. Mientras alimenta su maquinaria propagandística, España se desliza peligrosamente hacia el modelo de países donde la democracia es un espejismo. No es descabellado pensar que vamos camino de acabar como Cuba o Venezuela, donde el Estado no trabaja para el pueblo, sino para perpetuar a los poderosos de turno.

Pero hay algo más inquietante aún: la resignación de una parte de la sociedad. Mientras Sánchez firma pactos con quienes han intentado romper España, muchos prefieren mirar hacia otro lado. La indiferencia, en este caso, es complicidad. Este país necesita más que nunca un despertar colectivo, una respuesta contundente contra un presidente que actúa como si España fuera su cortijo personal.

Pedro Sánchez pasará a la historia como el presidente que más lejos llegó por menos. Pero los españoles debemos asegurarnos de que también sea el último que pone en jaque nuestra democracia por su ambición desmedida. No podemos permitir que quienes defienden la legalidad se conviertan en víctimas de un gobierno que ha perdido el norte. España merece mucho más que esto.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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