La Autopista Nacional
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Hay que tener muy poca vergüenza política para despachar como un "hecho puntual" la entrada de buques de guerra marroquíes en aguas españolas mientras Ceuta sufría una de las mayores crisis de su historia. Y eso es precisamente lo que ha hecho Elma Saiz, intentando justificar lo injustificable y dando una explicación que, lejos de tranquilizar a los ceutíes, resulta un insulto a su inteligencia. Señora Saiz, un hecho puntual es cortarse un dedo mientras se prepara la comida o tropezar por la calle. Que buques militares de otro país entren sin autorización en aguas de soberanía española es algo bastante más serio. Se llama vulneración de la soberanía nacional, por mucho que el Gobierno pretenda quitarle importancia con cuatro palabras mal escogidas.

Hay que tener muy poca vergüenza política para despachar como un "hecho puntual" la entrada de buques de guerra marroquíes en aguas españolas mientras Ceuta sufría una de las mayores crisis de su historia. Y eso es precisamente lo que ha hecho Elma Saiz, intentando justificar lo injustificable y dando una explicación que, lejos de tranquilizar a los ceutíes, resulta un insulto a su inteligencia. Señora Saiz, un hecho puntual es cortarse un dedo mientras se prepara la comida o tropezar por la calle. Que buques militares de otro país entren sin autorización en aguas de soberanía española es algo bastante más serio. Se llama vulneración de la soberanía nacional, por mucho que el Gobierno pretenda quitarle importancia con cuatro palabras mal escogidas.

Lo verdaderamente indignante es el contexto en el que, según las informaciones publicadas, se produjo esa incursión. Marruecos estaba permitiendo que más de 80.000 personas cruzaran hacia Ceuta, desbordando sus fronteras y poniendo contra las cuerdas a una ciudad entera. Mientras nuestros policías, guardias civiles, militares y servicios de emergencia trataban de contener aquella avalancha humana, buques militares marroquíes navegaban por aguas españolas sin autorización. ¿Y la explicación del Gobierno es que fue un "hecho puntual"? ¿De verdad creen que los españoles somos tan ingenuos? ¿Qué habría tenido que suceder para que el Ejecutivo considerase aquello suficientemente grave como para informar a los ciudadanos?

Pero lo de Elma Saiz no es más que otro ejemplo de la lamentable actitud que viene manteniendo el Gobierno de Pedro Sánchez con Ceuta. Aquí hemos vivido semanas de miedo, incertidumbre, tensión y una sensación de abandono que difícilmente olvidaremos. Y cuando empezamos a conocer lo que verdaderamente ocurrió durante aquellas jornadas, resulta que todo se minimiza, se justifica o se intenta esconder detrás de una expresión diplomática. ¿A quién pretende proteger el Gobierno con tanto silencio? ¿A los españoles o a Marruecos? Porque cuesta entender semejante complacencia con un país que, mientras dejaba desprotegida nuestra frontera, habría vulnerado también nuestras aguas territoriales.

La señora Saiz debería comprender que ocupar un cargo ministerial no consiste en salir a defender cualquier disparate que convenga políticamente a su Gobierno. También exige responsabilidad, respeto a los ciudadanos y, sobre todo, un mínimo sentido de Estado. Y aquí lo que está en juego no es una simple discusión política, sino la integridad territorial de España. No estamos hablando de una embarcación que se equivocó de rumbo, sino de buques de guerra de un país vecino en medio de una crisis de dimensiones extraordinarias. Si el Gobierno considera que eso no merecía ser comunicado, tiene la obligación de explicar qué criterio siguió, quién tomó esa decisión y por qué se ocultó una información de semejante trascendencia.

Ceuta está cansada de excusas, de silencios y de que desde Madrid se trate nuestra soberanía como si fuera una cuestión secundaria que conviene no molestar demasiado a Rabat. La soberanía española no es negociable, ni en Ceuta, ni en Melilla, ni en un solo centímetro cúbico de nuestras aguas territoriales. Y un Gobierno que minimiza una vulneración de esa soberanía está faltando a su primera obligación, que es defenderla. Señora Saiz, lo verdaderamente puntual debería ser su paso por el Ministerio, porque Ceuta necesita responsables políticos que estén a la altura de las circunstancias, no ministros que pretendan convencernos de que una incursión militar extranjera es poco menos que una anécdota.

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Ceuta, Jueves 15 de Octubre del 2026

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