Cuando VOX Ceuta advierte que “no se puede mantener lealtad institucional con quien está rompiendo España”, no está exagerando. Está diciendo en voz alta lo que muchos españoles piensan en silencio. Porque, seamos sinceros, Pedro Sánchez lleva dinamitando la estructura del Estado desde el primer día que pisó Moncloa con los votos de quienes quieren destruir la unidad nacional.
Cuando VOX Ceuta advierte que “no se puede mantener lealtad institucional con quien está rompiendo España”, no está exagerando. Está diciendo en voz alta lo que muchos españoles piensan en silencio. Porque, seamos sinceros, Pedro Sánchez lleva dinamitando la estructura del Estado desde el primer día que pisó Moncloa con los votos de quienes quieren destruir la unidad nacional.
El problema no es solo político, es moral. Pactar con quienes quieren la independencia de Cataluña o el País Vasco, negociar impunidades con fugados de la Justicia y dar manga ancha a los enemigos declarados del orden constitucional, no es “diálogo”, es claudicación. Sánchez no gobierna, cede. Y cada cesión es una bofetada a quienes todavía creemos en una España de ciudadanos libres e iguales.
Desde Ceuta, VOX lanza una advertencia con razón: ¿cómo se puede hablar de lealtad institucional cuando la institución más alta del país actúa al margen del interés general? Ceuta, ciudad fronteriza, lo sabe mejor que nadie. Aquí sufrimos las consecuencias directas de un Gobierno débil, que ni protege nuestras fronteras ni respalda a las fuerzas de seguridad como merece.
La lealtad no significa aceptar todo sin rechistar. Significa decir “basta” cuando las líneas rojas se cruzan. Y Sánchez las cruzó hace tiempo. Lo que VOX plantea no es una ruptura, es una defensa: de la Constitución, de la soberanía nacional y del sentido común que parece haberse perdido en los pasillos del poder.
España no se rompe sola. Se rompe cuando quienes deberían defenderla se arrodillan por un puñado de votos. Y eso, por mucho que le pese a Sánchez, no lo vamos a callar. Ni desde VOX ni desde ninguna parte donde todavía quede algo de dignidad democrática.