Elon Musk ha llamado a Pedro Sánchez “tirano” y “traidor” por querer prohibir las redes sociales a menores de 16 años, y la verdad es que insultos no le faltan al presidente para muchos ciudadanos. Sánchez puede ser un sinvergüenza, un falso y otras muchas cosas más, pero curiosamente no destaca como tirano precisamente por intentar poner límites a las redes sociales.
Elon Musk ha llamado a Pedro Sánchez “tirano” y “traidor” por querer prohibir las redes sociales a menores de 16 años, y la verdad es que insultos no le faltan al presidente para muchos ciudadanos. Sánchez puede ser un sinvergüenza, un falso y otras muchas cosas más, pero curiosamente no destaca como tirano precisamente por intentar poner límites a las redes sociales.
Porque si algo está claro es que los menores no tienen todavía la madurez suficiente para moverse con cabeza en ese ecosistema digital lleno de ruido, manipulación y postureo tóxico. Negarlo es cerrar los ojos a una realidad que padres y profesores conocen bien. Frenar ese acceso no es autoritarismo: es sentido común, aunque venga de alguien poco creíble.
Eso no convierte automáticamente a Sánchez en un salvador, ni borra su historial de contradicciones, engaños y decisiones discutibles. Llamarlo traidor o sinvergüenza puede ser exagerado para unos y acertado para otros, pero hacerlo por esta medida concreta parece un mal tiro incluso para sus críticos más duros.
Musk, con su habitual mezcla de provocación y simplismo, confunde libertad con barra libre. Y no, limitar el uso de redes a menores no es una traición a España ni una muestra de tiranía. A veces, incluso los políticos más falsos y cuestionables aciertan por accidente.