La Autopista Nacional
Typography
0
0
0
s2smodern

La tragedia en Gaza no entiende de treguas ni de diplomacia. Los datos estremecen: 457 personas muertas por desnutrición, 152 de ellas niños, muchos de apenas unos meses de vida. No hablamos de bajas en combate, sino de vidas apagadas lentamente por el hambre. Mientras tanto, Israel mantiene el bloqueo con mano férrea y la ofensiva militar continúa dejando decenas de muertos cada día.

La tragedia en Gaza no entiende de treguas ni de diplomacia. Los datos estremecen: 457 personas muertas por desnutrición, 152 de ellas niños, muchos de apenas unos meses de vida. No hablamos de bajas en combate, sino de vidas apagadas lentamente por el hambre. Mientras tanto, Israel mantiene el bloqueo con mano férrea y la ofensiva militar continúa dejando decenas de muertos cada día.

En medio de este panorama devastador, Donald Trump decide jugar la carta de la presión política. Un ultimátum en redes sociales, con tono apocalíptico, que habla de “todo el infierno” desatándose si no se llega a un acuerdo con Hamás. Como si la población civil, esa que paga el precio más alto, no estuviera ya viviendo en su propio infierno diario.

Resulta difícil digerir que en pleno siglo XXI el hambre siga siendo utilizada como un arma de guerra, disfrazada de estrategia militar. La imagen de bebés muriendo de desnutrición debería remover conciencias en cualquier rincón del planeta. Y, sin embargo, las grandes potencias siguen moviendo fichas en este tablero como si fueran meros peones desechables.

Lo cierto es que la solución al conflicto palestino-israelí no puede reducirse a amenazas de ultimátum ni a planes de paz diseñados desde un despacho lejano. La paz no nace de la intimidación, nace de la justicia. Y mientras esa justicia siga ausente, Gaza continuará siendo la herida abierta de nuestra conciencia colectiva.

0
0
0
s2smodern
Joomla SEF URLs by Artio
Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

Publicidad