La Autopista Nacional
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Un año más, Hacienda ha publicado su ya famosa lista de morosos. Y, como cada vez que esto ocurre, vuelven a aparecer nombres que llaman la atención más por su popularidad que por el escándalo fiscal en sí. Isabel Pantoja, Bertín Osborne y Arda Turan son algunas de las caras conocidas que deben grandes cantidades a las arcas públicas. Lo preocupante no es solo que figuren en la lista, sino que la mayoría de ellos llevan años en ella como si nada, mientras siguen con sus carreras, apariciones públicas y vidas de lujo.

Un año más, Hacienda ha publicado su ya famosa lista de morosos. Y, como cada vez que esto ocurre, vuelven a aparecer nombres que llaman la atención más por su popularidad que por el escándalo fiscal en sí. Isabel Pantoja, Bertín Osborne y Arda Turan son algunas de las caras conocidas que deben grandes cantidades a las arcas públicas. Lo preocupante no es solo que figuren en la lista, sino que la mayoría de ellos llevan años en ella como si nada, mientras siguen con sus carreras, apariciones públicas y vidas de lujo.

La doble vara de medir es evidente. Mientras algunos personajes conocidos arrastran deudas millonarias durante años sin que parezca pasarles gran cosa, a cualquier familia trabajadora le basta con deber 10.000 o 15.000 euros para que Hacienda les amargue la existencia. Embargos exprés, intereses asfixiantes, amenazas de sanción… y, si se descuidan, hasta la cuenta bancaria bloqueada. Para el ciudadano de a pie no hay margen de maniobra ni comprensión: el sistema es implacable.

Lo injusto no es que se publique la lista, que en teoría fomenta la transparencia, sino que las consecuencias no son iguales para todos. Los pequeños autónomos, comerciantes o simples contribuyentes que no pueden pagar a tiempo se enfrentan a una maquinaria administrativa sin piedad. En cambio, los que deben cifras con seis ceros siguen posando en revistas o subiendo vídeos desde yates. La ley debería ser igual para todos, pero está claro que no lo es.

Además, esto lanza un mensaje peligroso: quien tiene contactos o visibilidad puede permitirse lo que otros no. No es una cuestión ideológica, sino de justicia básica. Si Hacienda fuera igual de dura con los grandes como con los pequeños, otro gallo cantaría. Pero, por ahora, parece más rentable y menos complicado exprimir a quienes menos pueden defenderse.

No molesta tanto ver famosos en la lista como comprobar que, mientras ellos siguen su vida como si nada, miles de familias tienen que elegir entre pagar a Hacienda o llegar a fin de mes. Y eso, sinceramente, no tiene ninguna gracia.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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