España no debe elegir bandos, debe elegir la paz.
España no debe elegir bandos, debe elegir la paz.
Una vez más, España se asoma peligrosamente a un conflicto que no le pertenece. En lugar de mantenerse firme en la defensa del diálogo y la neutralidad, parece tomar partido en una contienda ajena, posicionándose en un terreno que debería evitar a toda costa. ¿Desde cuándo es nuestra misión señalar culpables o elegir aliados en guerras que solo siembran más odio y división?
El papel de España, como país con voz en el ámbito internacional, no puede ser el de agitador ni el de juez parcial. Si algo espera el mundo de una nación con principios democráticos es que actúe como mediadora, no como parte interesada. Elegir un bando en un conflicto armado no es valentía, es irresponsabilidad.
Los ciudadanos no quieren que nuestro nombre esté ligado a intereses geopolíticos oscuros ni que se utilice nuestra bandera para justificar violencia, sanciones o alineamientos estratégicos. Lo que España debe exigir, con contundencia, es el alto el fuego inmediato, la protección de los derechos humanos y el fin del sufrimiento civil.
No es debilidad no elegir un bando. Es valentía moral y política apostar solo por la paz. Y eso es lo que debería hacer España: mantenerse al margen de cualquier confrontación y levantar la voz, sí, pero solo para exigir el fin de la guerra.