El PSOE ha inaugurado su Congreso en Madrid con un espectáculo lamentable: un vídeo en el que mezclan a Isabel Díaz Ayuso con marchas neonazis, Javier Milei, Elon Musk y Giorgia Meloni. No se trata de una torpeza, sino de una estrategia premeditada que revela hasta qué punto han perdido el norte. Incapaces de ofrecer un proyecto atractivo para los ciudadanos, se dedican a fabricar enemigos ya demonizar a la presidenta madrileña, que les supera en todas las encuestas.
El PSOE ha inaugurado su Congreso en Madrid con un espectáculo lamentable: un vídeo en el que mezclan a Isabel Díaz Ayuso con marchas neonazis, Javier Milei, Elon Musk y Giorgia Meloni. No se trata de una torpeza, sino de una estrategia premeditada que revela hasta qué punto han perdido el norte. Incapaces de ofrecer un proyecto atractivo para los ciudadanos, se dedican a fabricar enemigos ya demonizar a la presidenta madrileña, que les supera en todas las encuestas.
El problema del PSOE no es Ayuso, sino su absoluta falta de rumbo. Mientras la Comunidad de Madrid lidera el crecimiento económico y la creación de empleo, el socialismo se aferra al miedo como único argumento político. Han pasado de ser un partido de gobierno a una máquina de propaganda grotesca, más preocupada por distorsionar la realidad que por solucionar los problemas reales de los ciudadanos.
Lo irónico es que este ataque solo reforzará a Ayuso. Los madrileños no son tontos y saben distinguir entre gestión y manipulación. Cuanto más la demonizan, más crece su apoyo. Le pasó a Esperanza Aguirre en su día y está ocurriendo lo mismo con su sucesora. A estas alturas, parece que el PSOE trabaja más para la reelección de Ayuso que para mejorar su propia imagen.
Si los socialistas tuvieran algo de autocrítica, se preguntarían por qué han perdido Madrid una y otra vez en las urnas. Pero en lugar de analizar sus errores, prefiere fabricar fantasmas y alimentar su obsesión enfermiza con la presidenta madrileña. Mientras siguen por este camino, el resultado será el mismo: una nueva victoria arrolladora de Ayuso y un PSOE cada vez más irrelevante.