La Autopista Nacional
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​La descomposición ética e institucional del Gobierno ya no admite maquillaje ni propaganda. Lo que nació en 2016 entre urnas de cartón tras una cortina y conspiraciones en la carretera junto a personajes turbios, no era un proyecto de país, sino un auténtico “clan para machacar a España” diseñado exclusivamente para colonizar el Estado y garantizar la supervivencia política de un solo hombre.

​La descomposición ética e institucional del Gobierno ya no admite maquillaje ni propaganda. Lo que nació en 2016 entre urnas de cartón tras una cortina y conspiraciones en la carretera junto a personajes turbios, no era un proyecto de país, sino un auténtico “clan para machacar a España” diseñado exclusivamente para colonizar el Estado y garantizar la supervivencia política de un solo hombre.

​El relato del sanchismo se desmorona por el peso de su propia podredumbre. Ocho años vendiendo ejemplaridad mientras las sedes ministeriales se convertían en agencias de colocación a dedo para tramas de catálogo, con un supuesto “feminismo” que quedó reducido a hipocresía barata. La hoja de ruta jamás conoció líneas rojas: pactos con los herederos de ETA para aferrarse al sillón tras jurar que no conciliarían el sueño, y la entrega humillante de la soberanía nacional a cambio de siete miserables votos de un prófugo golpista en Waterloo mediante una amnistía aberrante.

​El balance judicial es una procesión de vergüenza: ministros, fontaneros de partido, el entorno íntimo de la Moncloa y hasta la Fiscalía General del Estado salpicados, imputados o señalados. Ante el descalabro ético, la respuesta del régimen siempre ha sido la misma: señalar a jueces, perseguir a la prensa libre tachándola de “fango” o “saco de mierda” y culpar compulsivamente a la oposición de su propio fracaso.

​Mientras tanto, la gestión real ha dejado a España tiritando: servicios públicos desmantelados, impuestos confiscatorios, fracaso educativo y promesas fantasiosas de vivienda que son pura estafa para una juventud hipotecada. Se ha normalizado el asalto institucional a cambio del poder absoluto. El mandato de Pedro Sánchez no dejará progreso, sino un legado tóxico de degradación democrática del que los españoles pasarán factura cuando las urnas dicten sentencia.  

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Ceuta, Miercoles 14 de Octubre del 2026

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