La Autopista Nacional
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El Gobierno está molesto. Y no solo con Junts, que tumbó el decreto 'ómnibus' que ellos mismos habían negociado, sino también con PP y Vox, que aprovecharon la oportunidad para golpear a la coalición socialista. Sin embargo, quizás el enfado debería dirigirse hacia su propia estrategia, porque intentar colar medidas "de tapadillo" en un paquete legislativo tan amplio siempre tiene el riesgo de que alguien lo note y diga "hasta aquí".

El Gobierno está molesto. Y no solo con Junts, que tumbó el decreto 'ómnibus' que ellos mismos habían negociado, sino también con PP y Vox, que aprovecharon la oportunidad para golpear a la coalición socialista. Sin embargo, quizás el enfado debería dirigirse hacia su propia estrategia, porque intentar colar medidas "de tapadillo" en un paquete legislativo tan amplio siempre tiene el riesgo de que alguien lo note y diga "hasta aquí".

Lo que parecía un acuerdo sólido con Junts, al final, se vino abajo. Pero ¿qué esperaba el PSOE cuando decidió incluir, entre las medidas pactadas, otras que ni estaban sobre la mesa ni habían sido discutidas? Esa vieja práctica de meter "por la puerta de atrás" decisiones que buscan rédito partidista está agotando la paciencia de los socios y de la oposición. No es solo una cuestión de confianza; es de respeto político.

El PSOE no puede permitirse jugar a dos bandas: negociar con una mano y esconder cartas con la otra. Estas maniobras acaban perjudicando la credibilidad del propio Gobierno y, lo que es peor, enlodando aún más el diálogo político, que ya está bastante maltrecho. Es legítimo que los partidos defiendan sus intereses, pero cuando las reglas del juego no son claras, el tablero entero se desmorona.

Junts, PP y Vox se unieron por un motivo diferente al del Gobierno: no aprobar un decreto que, en su diseño final, contenía trampas. La negociación en política no es un cheque en blanco, y la confianza se gana en cada paso. Si el Ejecutivo quiere recuperar terreno, más vale que comience a jugar limpio y a dejar de ver a sus socios como meros instrumentos para sus fines.

En política, la transparencia no es solo una virtud, es una necesidad. Porque cuando se pierde la confianza, se pierde todo. Y este revés legislativo debería servir al PSOE para recordar que el beneficio partidista nunca puede estar por encima de un buen gobierno para todos.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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