La Autopista Nacional
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a hacer gala de su especialidad: el escapismo político y la moral selectiva. Durante su reciente intervención, en la que cargó contra el Tribunal Supremo para defender la "ley de nietos", se llenó la boca con una frase que retumba como una burla imperdonable: "No vamos a aceptar ciudadanos de primera y de segunda". Qué ironía más cruel y qué desfachatez institucional. Al parecer, para La Moncloa no existen categorías ciudadanas, salvo que esos españoles tengan la osadía de residir en Ceuta.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a hacer gala de su especialidad: el escapismo político y la moral selectiva. Durante su reciente intervención, en la que cargó contra el Tribunal Supremo para defender la "ley de nietos", se llenó la boca con una frase que retumba como una burla imperdonable: "No vamos a aceptar ciudadanos de primera y de segunda". Qué ironía más cruel y qué desfachatez institucional. Al parecer, para La Moncloa no existen categorías ciudadanas, salvo que esos españoles tengan la osadía de residir en Ceuta.

Sánchez esquiva sistemáticamente hablar de nuestra ciudad con la misma destreza con la que elude sus obligaciones de Estado. Mientras se rasga las vestiduras para garantizar derechos y pasaportes al otro lado del océano, permite que los ceutíes sigan asfixiados por una presión inasumible, un colapso total de los servicios públicos y un aislamiento absoluto. Es muy fácil subir a un atril para arremeter contra la oposición, acusándolos de practicar la letanía del "cuanto peor, mejor", cuando es su propio Consejo de Ministros el que aplica la política del silencio y el abandono premeditado hacia la frontera sur de Europa.

Señor presidente, siga sin hablar de Ceuta si lo único que tiene para nosotros es desprecio, pero no insulte nuestra inteligencia. Haga todo lo posible para que los afectados por la ley de nietos no sean de segunda, pero deje de empujar a los ceutíes hacia esa misma miseria. Su Gobierno nos ha dejado a nuestra suerte, tratándonos como un molesto daño colateral que estropea su relato. La verdadera letanía de esta crisis no es la de sus rivales políticos; es la de un presidente que ha decidido, de forma consciente y deliberada, que los habitantes de Ceuta no merecen la misma dignidad que el resto de España.

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Ceuta, Lunes 21 de Septiembre del 2026

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