Ceuta necesitaba un nuevo delegado del Gobierno y Moncloa ha elegido a David de la Encina, un hombre al que se presenta estos días como dialogante, conciliador y capacitado para rebajar la enorme tensión que vive la ciudad. Es curioso. Porque basta con tirar un poco de hemeroteca para comprobar que alguna de las imágenes que dejó su trayectoria política no encaja demasiado bien con ese retrato. En 2022, durante un pleno de El Puerto de Santa María, protagonizó un enfrentamiento en el que llegó a espetar un «te reviento la cabeza» a un cargo de confianza del PP. El pleno tuvo incluso que suspenderse temporalmente.
Ceuta necesitaba un nuevo delegado del Gobierno y Moncloa ha elegido a David de la Encina, un hombre al que se presenta estos días como dialogante, conciliador y capacitado para rebajar la enorme tensión que vive la ciudad. Es curioso. Porque basta con tirar un poco de hemeroteca para comprobar que alguna de las imágenes que dejó su trayectoria política no encaja demasiado bien con ese retrato. En 2022, durante un pleno de El Puerto de Santa María, protagonizó un enfrentamiento en el que llegó a espetar un «te reviento la cabeza» a un cargo de confianza del PP. El pleno tuvo incluso que suspenderse temporalmente.
No se trata de condenar a nadie eternamente por un calentón ni de resumir toda una carrera política en un vídeo. De la Encina tendrá ahora la oportunidad de demostrar en Ceuta quién es y cómo entiende su nueva responsabilidad. Pero tampoco podemos hacer como si la hemeroteca no existiera, sobre todo cuando aterriza en una ciudad agotada, crispada y necesitada precisamente de serenidad. Resulta inevitable preguntarse si esas son las mejores credenciales para quien viene, entre otras muchas cosas, a tender puentes y devolver tranquilidad.
Y hay otra curiosidad. De la Encina no era un completo desconocido para el Gobierno de Juan Vivas. Su nombre ya apareció a finales de 2025 entre las opciones para dirigir Obimasa, una sociedad pública dependiente de la Ciudad, aunque finalmente aquella posibilidad no prosperó. El hombre que pudo terminar gestionando una empresa municipal bajo el Ejecutivo del PP acaba ahora representando al Gobierno de Pedro Sánchez en Ceuta. La política tiene estas vueltas que, como mínimo, merecen ser recordadas.
Este miércoles, en su estreno, De la Encina ha dicho que Ceuta necesita «trabajo, honestidad, unidad y recuperación» y ha asegurado que no estamos para palabras, sino para hechos. En eso es difícil no coincidir. Después de dos meses tremendamente duros, esta ciudad tiene pocas ganas de discursos y muchas de soluciones. Y el nuevo delegado merece el margen necesario para demostrar si puede aportarlas.
Pero la paz social no se anuncia desde un atril, se construye. Y la moderación tampoco se proclama: se practica. David de la Encina empieza de cero en Ceuta, pero la hemeroteca viaja con él. Ahora le corresponde demostrar que aquellos vídeos pertenecen al pasado y que quien llega a la plaza de los Reyes es capaz de ofrecer justamente aquello que esta ciudad necesita con urgencia: cabeza fría, diálogo y, sobre todo, resultados.