La Autopista Nacional
Typography
0
0
0
s2smodern

Otro día, otro escándalo. Esta vez el protagonista es el hermano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien, según se ha conocido, obtuvo una plaza creada a medida en Extremadura apenas unos días después de que el líder socialista extremeño rechazó a contratar más personal sanitario con un despectivo "me parece que me pedís mucho". Una jugada que no solo indigna por el favoritismo descarado, sino porque destapa, una vez más, el doble rasero de un Gobierno que pide sacrificios al ciudadano mientras se asegura de que los suyos nunca pasen apuros.

Otro día, otro escándalo. Esta vez el protagonista es el hermano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien, según se ha conocido, obtuvo una plaza creada a medida en Extremadura apenas unos días después de que el líder socialista extremeño rechazó a contratar más personal sanitario con un despectivo "me parece que me pedís mucho". Una jugada que no solo indigna por el favoritismo descarado, sino porque destapa, una vez más, el doble rasero de un Gobierno que pide sacrificios al ciudadano mientras se asegura de que los suyos nunca pasen apuros.

Lo previsible ya está en marcha: los socialistas corriendo a defenderse con el viejo guion de siempre. Que si la ultraderecha, que si el fango mediático, que si el acoso a la familia del presidente. Todo sirve para desviar la atención de lo esencial: el problema no es quién denuncia, sino lo denunciado. Porque aquí lo que se cuestiona no es la vida privada de nadie, sino el uso de los recursos públicos para favorecer a los cercanos mientras se les niegan derechos y servicios básicos a los ciudadanos.

Lo de ponerse de víctima ya no cuela. Es poco menos que un insulto a la inteligencia colectiva pretendiente que señalar estas irregularidades es "acoso". ¿De verdad esperan que los españoles miren hacia otro lado mientras se acumulan "pufos"? Cada vez son más las sombras que rodean al Gobierno de Sánchez, y cada vez resulta más evidente que la transparencia y la responsabilidad política son conceptos que ni siquiera aparecen en su manual de supervivencia.

¿Cuántos escándalos más tienen que salir para que Pedro Sánchez y su Gobierno den un paso al lado? Lo del hermano es solo la última gota en un vaso que ya estaba desbordado. Mientras tanto, la estrategia es la de siempre: negar la evidencia, echar balones fuera y seguir agarrados al sillón como si el poder fuese una herencia familiar.

España no merece esto. No merece un Gobierno que, en lugar de dar ejemplo, se empeña en hacer de la trampa y la excusa un modo de vida. La dignidad no se mide en discursos ni en excusas, sino en acciones. Y dimitir sería, al fin, una acción que demostrara que algo de vergüenza les queda.

0
0
0
s2smodern
Joomla SEF URLs by Artio
Ceuta, Martes 28 de Julio del 2026

Publicidad