La Autopista Nacional
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Lo del presidente del Gobierno ya roza el esperpento. Con su hermano procesado, su mujer investigada, su exministro Ábalos en el centro del caso Koldo y ahora el presidente de la Diputación de Badajoz —otro socialista— también camino del banquillo, uno se pregunta: ¿hasta dónde piensa aguantar Pedro Sánchez? ¿Qué más tiene que ocurrir para que convoque elecciones y se marche con un mínimo de dignidad?

Lo del presidente del Gobierno ya roza el esperpento. Con su hermano procesado, su mujer investigada, su exministro Ábalos en el centro del caso Koldo y ahora el presidente de la Diputación de Badajoz —otro socialista— también camino del banquillo, uno se pregunta: ¿hasta dónde piensa aguantar Pedro Sánchez? ¿Qué más tiene que ocurrir para que convoque elecciones y se marche con un mínimo de dignidad?

Sánchez, que se ha llenado la boca de regeneración y transparencia, ha terminado siendo el epicentro de una telaraña de escándalos. Cada semana salta un caso nuevo que salpica a su entorno más cercano. Lejos de dar explicaciones o asumir responsabilidades, se refugia en el victimismo, la confrontación con los jueces y la polarización constante. No gobierna, resiste. Y eso, en democracia, es una falta de respeto a los ciudadanos.

Lo más grave no es solo la corrupción en su círculo íntimo, sino su nula reacción ante ello. Lo de su hermano, cobrando por una “actividad fantasma”, sería motivo suficiente para sonrojar a cualquier gobernante. Lo de su esposa, lo de Ábalos, lo de Koldo... la lista es tan larga que parece un serial de Netflix, solo que pagado con dinero público. Y mientras tanto, él sigue ahí, aferrado al sillón, como si nada ocurriera.

La paciencia del país tiene un límite. No puede ser que se normalice este hedor institucional solo porque el presidente tiene controlado el BOE y una mayoría parlamentaria sostenida por pactos de dudosa ética. La política necesita limpieza, no blindajes. Y lo primero que debe hacer quien gobierna un país es predicar con el ejemplo. Sánchez no lo ha hecho.

Si tuviera un mínimo de respeto por la democracia y por los ciudadanos, hoy mismo debería convocar elecciones y dejar paso a otro liderazgo. Porque lo que tenemos ahora no es un Gobierno: es una trinchera. Y los españoles no se merecen eso.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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