La ministra de Defensa, Margarita Robles, completó esta semana una nueva visita a nuestra ciudad, en esta ocasión insulsa a más no poder. Además de no querer hablar ante la prensa, la ministra disertó apenas 20 minutos cuando la conferencia en las “Jornadas Jurídicas” preveían una duración de una hora, es decir, hizo lo que quiso para pronunciar unas palabras que no tenía preparadas.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, completó esta semana una nueva visita a nuestra ciudad, en esta ocasión insulsa a más no poder. Además de no querer hablar ante la prensa, la ministra disertó apenas 20 minutos cuando la conferencia en las “Jornadas Jurídicas” preveían una duración de una hora, es decir, hizo lo que quiso para pronunciar unas palabras que no tenía preparadas.
La ministra llegaba después de la publicación de una nueva oleada de WhatsApp entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, done ambos compartían risas y algún que otro dardo hacia la ministra de Defensa por una entrevista en la Sexta (La Sexta Noche), en la que Margarita Robles justificaba por qué la presidenta Ayuso hablaba bien de ella -denominándola la nueva Manuela Malasaña- y por qué entendía que no era bueno seguir con la táctica de seguir confrontados con la dirigente madrileña.
El presidente recurrió en varias ocasiones al emoticono de la desesperación, el de la mano tapándose la cara, a lo que el exministro respondió: "parece que el ejército sea una cosa aparte del gobierno". Le contesta Sánchez escribiendo: "yo creo que se acuesta con el uniforme". "Sí, el suyo", le sigue Ábalos.
La conversación no se quedó ahí porque Sánchez siguió por el terreno de la ironía, y entre risas, el presidente zanja con esta frase "es una pájara". El exministro le responde con un último mensaje: "no sé si serán todos tan comprensivos".
Lo que está claro es que la ministra ha optado por “pasar de todo” y seguir en el puesto. Mientras tanto, en Ceuta dio una lección de cómo no debe ser una conferencia. Vaya tela.