La sesión plenaria celebrada este lunes para la aprobación inicial del proyecto de Presupuestos de la Ciudad para 2026 fue una auténtica vergüenza, en la misma línea de otras convocatorias de este tipo.
La sesión plenaria celebrada este lunes para la aprobación inicial del proyecto de Presupuestos de la Ciudad para 2026 fue una auténtica vergüenza, en la misma línea de otras convocatorias de este tipo.
Y lo fue porque los desprecios, los insultos y las descalificaciones se apropiaron de la sesión, es decir, todo lo contrario de lo que debe hacer un representante político.
De hecho, en el pleno se produjo un enfrentamiento directo y encendido entre Vox y el Gobierno local, con acusaciones de traición, manipulación y racismo cruzadas entre el portavoz Juan Sergio Redondo y la consejera Kissy Chandiramani.
Chandiramani criticó con dureza los calificativos de Redondo, asegurando que “Ceuta no se construye en el miedo, en la dependencia, la traición y la mentira”, a lo que Redondo intervino para acusar al Gobierno de “exprimir a esta tierra como a la gallina de los huevos de oro” y de mantener un modelo basado en la sumisión, el asistencialismo y la manipulación de subvenciones y contratos.
El propio presidente de la Ciudad, Juan Vivas, también quiso intervenir para calificar la intervención de Redondo como “un ejercicio deleznable, cargado absolutamente de odio” y señaló que no podía responder en el momento de los hechos debido a su papel de moderador.
Lo cierto es que, entre unos y otros, convirtieron el pleno en otro espectáculo digno de no ser visto, sobre todo por parte de los jóvenes de una ciudad que ya está cansada de este tipo de “guerras”.