Lo que está ocurriendo en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta (CETI) no tiene ningún nombre. Y no lo tiene porque no es nada normal que cerca de 200 inmigrantes, o incluso más, se encuentren acampados a las puertas del recinto porque no pueden acceder a su interior.
Lo que está ocurriendo en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta (CETI) no tiene ningún nombre. Y no lo tiene porque no es nada normal que cerca de 200 inmigrantes, o incluso más, se encuentren acampados a las puertas del recinto porque no pueden acceder a su interior.
Y lo peor todavía es que no lo pueden hacer porque, según las cifras oficiales en el CETI, viven allí actualmente 900 personas, lo que ha motivado que los dirigentes hayan tenido que establecer incluso tiendas de campaña en el polideportivo y eliminar zonas comunes del recinto para poder albergar a los inmigrantes.
Lo que hay que reflexionar no es que haya un elevado número de personas durmiendo en el exterior del CETI, sino por qué este recinto se encuentra completamente saturado. Y lo está porque no es normal que todos los inmigrantes marroquíes que acceden ahora a nuestra ciudad tengan cobijo en el CETI, lo cual ha provocado que la marroquí ya sea la nacionalidad mayoritaria en este lugar, cuando anteriormente eran los subsaharianos los que tenían en la lista el número uno de ocupación.
Y ahora vendrán los partidos políticos de turno o los oportunistas que empezarán a criticar la situación que se está viviendo a las puertas del recinto, cuando de lo que verdaderamente deben preocuparse es de las causas que están motivando que el CETI esté saturado.