Es con profunda preocupación y desilusión que recibimos la noticia de la concesión de la medalla de la Orden del Mérito Civil a Abdelkader Chaib Haddu, presidente de la asociación cultural Al Idrissi. Si bien reconocemos la importancia de fomentar el diálogo intercultural, esta condecoración plantea serias interrogantes sobre los criterios utilizados para otorgar tan distinguido honor.
Es con profunda preocupación y desilusión que recibimos la noticia de la concesión de la medalla de la Orden del Mérito Civil a Abdelkader Chaib Haddu, presidente de la asociación cultural Al Idrissi. Si bien reconocemos la importancia de fomentar el diálogo intercultural, esta condecoración plantea serias interrogantes sobre los criterios utilizados para otorgar tan distinguido honor.
La asociación Al Idrissi, lejos de ser un ejemplo de multiculturalismo, se ha caracterizado por promover exclusivamente la cultura marroquí en Ceuta. Sus actividades y eventos se centran en resaltar las tradiciones y costumbres de Marruecos, dejando de lado la riqueza y diversidad cultural que caracteriza a nuestra ciudad.
Resulta aún más cuestionable que el Gobierno de Vivas haya concedido una subvención de 70.000 euros a esta entidad, cuyos fines de curso, hasta hace poco, incluían un viaje a Marruecos. Esta práctica, además de ser financieramente cuestionable, refuerza la idea de que Al Idrissi no busca la integración cultural, sino la promoción de una identidad marroquí excluyente.
La medalla de la Orden del Mérito Civil debería ser un reconocimiento a aquellos que trabajan incansablemente por el bien común, promoviendo la convivencia y el entendimiento entre culturas. Otorgarla a alguien que representa una visión cultural excluyente no solo es un error, sino una afrenta a los valores que esta condecoración debería simbolizar.
Hacemos un llamamiento al Gobierno a reconsiderar esta decisión y a establecer criterios más rigurosos para la concesión de honores y subvenciones. La cultura es un puente que une a las personas, no una herramienta para dividirlas. Es hora de reconocer y valorar a aquellos que realmente trabajan por una Ceuta multicultural, inclusiva y respetuosa de todas sus identidades.