Editorial
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Es bien sabido que la situación sanitaria en Ceuta no es precisamente un lecho de rosas, pero la alerta que ha lanzado el Colegio de Médicos de Ceuta sobre la crítica situación en el Servicio de Oncología ha puesto de manifiesto la gravedad del asunto.

Es bien sabido que la situación sanitaria en Ceuta no es precisamente un lecho de rosas, pero la alerta que ha lanzado el Colegio de Médicos de Ceuta sobre la crítica situación en el Servicio de Oncología ha puesto de manifiesto la gravedad del asunto.

Parece increíble que en pleno siglo XXI, en una ciudad española, se llegue al punto de tener un solo oncólogo para toda la población debido a las vacaciones estivales. Y mientras tanto, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) parece estar mirando para otro lado.

La realidad es que el personal sanitario está al límite. No solo hablamos de la presión constante y el desgaste emocional, sino de una auténtica sobrecarga laboral que puede tener consecuencias devastadoras para los pacientes oncológicos. Es de conocimiento común que el cáncer no espera. Las vacaciones son necesarias y merecidas, pero la falta de planificación y previsión por parte del INGESA deja a los enfermos en una situación de desamparo total. ¿De verdad se puede permitir algo así?

Ante esta situación desesperada, el Colegio de Médicos ha hecho un llamamiento urgente a la Delegación del Gobierno para que intervenga y tome medidas inmediatas. Pero seamos realistas, ¿conseguirá la Delegada enderezar este despropósito? La situación se ve muy complicada, por no decir imposible. No es cuestión de pesimismo, sino de observar cómo se han manejado las cosas hasta ahora. La falta de respuesta y soluciones efectivas por parte del INGESA ha dejado a muchos con la sensación de que esto es un barco a la deriva.

Lo que está claro es que esto no puede seguir así. Los ciudadanos de Ceuta no merecen este trato. La salud es un derecho fundamental y es responsabilidad de las autoridades garantizar que los servicios estén a la altura de las necesidades de la población. No se trata solo de números y estadísticas, sino de vidas humanas que dependen de una atención adecuada y a tiempo.

Y aquí es donde entra en juego la responsabilidad ciudadana. Es vital que los ceutíes se planten y exijan cambios. No se puede permitir que la situación se prolongue indefinidamente. Las movilizaciones, la presión social y el ejercicio de los derechos democráticos son herramientas poderosas que pueden generar el cambio necesario. La historia ha demostrado que cuando una comunidad se une por una causa justa, las cosas pueden cambiar.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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