Desde que cambió la dirección del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se ha instalado el oscurantismo sobre lo que ocurre en este recinto. Tampoco la Delegación del Gobierno quiere saber ya absolutamente nada de este tema y se niega a informar a los medios de comunicación locales sobre cifras u otros aspectos del mismo.
Desde que cambió la dirección del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se ha instalado el oscurantismo sobre lo que ocurre en este recinto. Tampoco la Delegación del Gobierno quiere saber ya absolutamente nada de este tema y se niega a informar a los medios de comunicación locales sobre cifras u otros aspectos del mismo.
De un tiempo a esta parte nos hemos encontrado con que lo que sucede en el CETI se queda en el CETI, es decir, no existe claridad a la hora de dar a conocer el número de personas que habitan en este recinto así como su nacionalidad, unos datos que antes servían para conocer públicamente el estado de estas instalaciones así como sus habitantes.
Sin embargo, de golpe y porrazo, quizás por órdenes de Madrid, la Delegación del Gobierno en Ceuta ya no dá datos sobre el CETI ni tampoco sobre el número o la cantidad de personas que abandonan nuestra ciudad en dirección a centros de acogida de la península. Nada de nada.
Este oscurantismo es una muestra de que el fenómeno de la migración tiene sus connotaciones especiales y una de ellas es ésta. Quizás cuando suceda algo grave en el CETI se puedan llegar a dar datos pero, ahora mismo, lo que prima es el silencio y la oscuridad. Triste pero cierto.