El PSOE de Ceuta ha vuelto a hacer lo que mejor se le da: usar la Asamblea para hacer política nacional en lugar de defender los problemas reales de los ceutíes. Ahora, quieren pedir el respaldo a unas medidas contra la guerra comercial de Trump. Sí, han leído bien: Trump, Estados Unidos, guerra comercial… como si aquí en Ceuta tuviéramos algo que decir o, lo que es peor, algo que ganar.
El PSOE de Ceuta ha vuelto a hacer lo que mejor se le da: usar la Asamblea para hacer política nacional en lugar de defender los problemas reales de los ceutíes. Ahora, quieren pedir el respaldo a unas medidas contra la guerra comercial de Trump. Sí, han leído bien: Trump, Estados Unidos, guerra comercial… como si aquí en Ceuta tuviéramos algo que decir o, lo que es peor, algo que ganar.
No es la primera vez ni, desgraciadamente, será la última. Ya hemos visto mociones para apoyar a Palestina, para condenar guerras a miles de kilómetros o, quién sabe, igual mañana proponen quitar el impuesto al bombón de chocolate belga. Mientras tanto, nuestros problemas de sanidad, educación, empleo o fronteras siguen esperando su turno, como si no fueran lo bastante importantes.
Ceuta no tiene competencias para intervenir en política internacional ni en decisiones fiscales que no dependan de su Gobierno local. Es un dato objetivo que a veces parece que algunos quieren olvidar. Ojalá pusieran el mismo empeño en defender más médicos, mejorar la frontera o hacer la vida un poco más fácil a quienes vivimos aquí.
Está muy bien tener corazón y preocuparse por el mundo, pero los ceutíes elegimos a nuestros representantes para que trabajen por Ceuta. No para que se pierdan en debates que, siendo justos, poco o nada cambiarán con sus votos en un pleno. Si no saben cuáles son los problemas de la ciudad, quizás deberían salir más a la calle y escuchar a la gente.
La política debería servir para resolver problemas cercanos, no para hacer gestos vacíos que solo buscan un titular bonito. De los discursos grandilocuentes no se come, ni se trabaja, ni se cura. De la gestión responsable, sí.