Cada vez que una mujer es asesinada por violencia machista, la Delegación del Gobierno convoca un minuto de silencio. Un gesto simbólico que, aunque importante, empieza a sonar a rutina, como si el horror se hubiera convertido en costumbre. Esta semana se ha guardado silencio por la octava víctima del año. Ocho mujeres en poco más de tres meses. Ocho vidas arrancadas. Ocho familias rotas. Y seguimos sumando.
Cada vez que una mujer es asesinada por violencia machista, la Delegación del Gobierno convoca un minuto de silencio. Un gesto simbólico que, aunque importante, empieza a sonar a rutina, como si el horror se hubiera convertido en costumbre. Esta semana se ha guardado silencio por la octava víctima del año. Ocho mujeres en poco más de tres meses. Ocho vidas arrancadas. Ocho familias rotas. Y seguimos sumando.
El silencio está bien. Es necesario para mostrar respeto y solidaridad. Pero también hace falta ruido. Ruido institucional, político, social y mediático. Porque el problema no son los minutos de silencio, sino los días de inacción, los meses sin medidas contundentes, los años de discursos vacíos. La violencia machista no se combate solo con protocolos y palabras, se combate con recursos, educación, prevención y justicia firme.
La Delegación del Gobierno tiene una responsabilidad clara en esta materia. No basta con liderar gestos simbólicos. Hace falta que esos gestos vayan acompañados de acciones que lleguen al terreno, a las asociaciones que trabajan con víctimas, a los centros escolares, a las fuerzas de seguridad que necesitan más formación y medios.
Cada mujer asesinada debería ser un punto de inflexión, no una estadística más en el calendario de tragedias. El minuto de silencio no puede ser el final de la respuesta institucional, sino el principio de un compromiso real que no cese hasta erradicar esta lacra.
Porque mientras una sola mujer no pueda vivir segura en su casa, en su calle o con su pareja, todos los minutos de silencio del mundo serán solo eso: silencio. Y el silencio, por sí solo, nunca fue suficiente.