Editorial
Typography
0
0
0
s2smodern

Durante días, el 15 de agosto se presentó en Ceuta como una fecha marcada en rojo. Los mensajes que circulaban por las redes sociales alimentaron el temor a una nueva avalancha apenas dos semanas después de lo ocurrido el 30 de julio. Pero llegó el día y la frontera no volvió a vivir aquella pesadilla. No hubo entradas masivas ni imágenes de miles de personas intentando alcanzar el Tarajal. Hubo, eso sí, una frontera blindada y una ciudad pendiente de lo que pudiera ocurrir.

Durante días, el 15 de agosto se presentó en Ceuta como una fecha marcada en rojo. Los mensajes que circulaban por las redes sociales alimentaron el temor a una nueva avalancha apenas dos semanas después de lo ocurrido el 30 de julio. Pero llegó el día y la frontera no volvió a vivir aquella pesadilla. No hubo entradas masivas ni imágenes de miles de personas intentando alcanzar el Tarajal. Hubo, eso sí, una frontera blindada y una ciudad pendiente de lo que pudiera ocurrir.

España hizo su parte, desplegando policías, guardias civiles y militares en un dispositivo que, por sus dimensiones, dejaba claro que esta vez no se quería correr ningún riesgo. Pero también hay que reconocer que Marruecos actuó desde el primer momento para impedir que los grupos llegaran siquiera a las inmediaciones de la frontera. Los controles en Castillejos, las patrullas en las montañas y la vigilancia del litoral fueron determinantes. La imagen del 15 de agosto, por tanto, no es solo la de una frontera española protegida, sino la de dos países trabajando, cada uno desde su lado, para evitar que se repitiera el caos.

Eso no significa que el problema haya desaparecido. Al contrario. Que 148 personas fueran interceptadas en las montañas marroquíes demuestra que detrás de las convocatorias en internet había movimientos reales. Y que Marruecos haya tenido que desplegar semejante dispositivo también dice mucho de la dimensión de la amenaza. La tranquilidad de este sábado no puede confundirse con el final de la presión migratoria.

Ceuta necesitaba precisamente esto: un día sin sobresaltos. Después de semanas de tensión, de incertidumbre y de una crisis que dejó a la ciudad desbordada, el 15 de agosto ha demostrado que la prevención y la coordinación pueden marcar la diferencia. Ahora toca no bajar la guardia, pero tampoco vivir permanentemente con el corazón encogido cada vez que aparece una nueva convocatoria en las redes.

Porque, al final, la frontera aguantó. Y esta vez no fue cuestión de suerte. Fue cuestión de estar preparados.

0
0
0
s2smodern
Joomla SEF URLs by Artio
Ceuta, Domingo 16 de Agosto del 2026

Publicidad

Publicidad Institucional 2026 - Playa sin humo

PLAYA SIN HUMO 2026