Recientemente, la cuestión de la exclusión social volvió a tensar el debate político en la Asamblea de Ceuta, donde el Gobierno municipal y el grupo localista Ceuta Ya! protagonizaron un nuevo cruce de acusaciones a cuenta del último informe sobre pobreza elaborado por FOESSA, entidad vinculada a Cáritas.
Recientemente, la cuestión de la exclusión social volvió a tensar el debate político en la Asamblea de Ceuta, donde el Gobierno municipal y el grupo localista Ceuta Ya! protagonizaron un nuevo cruce de acusaciones a cuenta del último informe sobre pobreza elaborado por FOESSA, entidad vinculada a Cáritas.
El documento sirvió de base para una discusión marcada por reproches mutuos y lecturas enfrentadas de los datos.
El informe de FOESSA alerta de que el 28,5 % de la población ceutí, unas 23.000 personas, se encuentra en situación de exclusión social, un porcentaje superior a la media nacional. El estudio subraya además que la exclusión severa afecta a cerca de 13.000 residentes, superando en la ciudad a los casos de exclusión moderada, lo que dibuja un escenario especialmente preocupante.
Lo que es evidente es que los datos de Cáritas “pintan” una Ceuta “de dos velocidades” y el peligro de que la ciudad se fracture de forma definitiva entre el centro y las barriadas periféricas.
Por ello, hay una dualidad social en toda regla a la que se debe poner fin, por el bien de todos.