Ceuta tiene hoy una oportunidad para decir, alto y claro, que está preocupada, que está cansada y que necesita respuestas. La concentración convocada para este domingo no debería entenderse como un acto de un partido ni como una disputa entre unos y otros. Es algo mucho más sencillo: ciudadanos que salen a la calle porque sienten que lo que está ocurriendo en su ciudad no puede convertirse en algo normal.
Ceuta tiene hoy una oportunidad para decir, alto y claro, que está preocupada, que está cansada y que necesita respuestas. La concentración convocada para este domingo no debería entenderse como un acto de un partido ni como una disputa entre unos y otros. Es algo mucho más sencillo: ciudadanos que salen a la calle porque sienten que lo que está ocurriendo en su ciudad no puede convertirse en algo normal.
Y precisamente por eso sería bueno que hoy se dejara a un lado todo aquello que nos separa. En Ceuta caben muchas formas de pensar, muchas opiniones y también muchas maneras de entender lo que está pasando. Pero hay momentos en los que las diferencias pueden esperar. Este es uno de ellos. Lo que está en juego afecta a todos, vivan donde vivan y piensen como piensen.
Salir hoy a la calle no significa estar de acuerdo con todo ni con todos. Significa decir que Ceuta necesita ser escuchada y que sus problemas no pueden seguir resolviéndose a distancia, como si esta ciudad tuviera una capacidad infinita para aguantar cualquier situación. Las calles, los barrios, los colegios, los servicios públicos y muchas familias llevan días viviendo una realidad que nadie debería aceptar como permanente.
Por eso merece la pena acudir. Sin buscar protagonistas, sin convertir la concentración en un mitin y sin mirar quién está al lado para preguntarse a quién vota. Hoy lo importante es precisamente lo contrario: encontrarnos como ciudadanos. Porque si algo ha demostrado esta crisis es que, cuando llegan los problemas de verdad, las etiquetas sirven de muy poco.
Que hoy las calles hablen por Ceuta. Con respeto, con serenidad y con firmeza. Que cada cual pueda expresar lo que piensa, pero que todos podamos coincidir en algo tan básico como que esta ciudad merece recuperar la tranquilidad y recibir las respuestas que lleva reclamando. Hoy no hace falta que hablemos más fuerte unos que otros. Hace falta que Ceuta hable.
