Tanto la Delegación del Gobierno como la Ciudad Autónoma han guardado un absoluto silencio ante la agresión sexual sufrida por una enfermera que prestaba sus servicios en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
Tanto la Delegación del Gobierno como la Ciudad Autónoma han guardado un absoluto silencio ante la agresión sexual sufrida por una enfermera que prestaba sus servicios en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
Lamentable la postura de la Delegación del Gobierno, que ni siquiera ha emitido un comunicado oficial al respecto, y también la del Gobierno ceutí que ni tan siquiera se expresó ayer a través de su portavoz, Alejandro Ramírez, a pesar de tener la oportunidad de hacerlo en su comparecencia ante los medios.
Los únicos que han levantado la voz han sido los sindicatos y algún partido político, pero nada más, a pesar de la relevancia de esta agresión, con su posterior condena, a uno de los migrantes acogidos en estas instalaciones.
Al parecer, lo que pasa en el CETI no se puede comentar o más bien no se puede decir nada desde hace varios meses. Un silencio de la Delegación del Gobierno que clama al cielo y que más bien es propio de épocas muy pero que muy pasadas en el tiempo. El CETI ya ha tenido varios episodios bochornosos pero oficialmente no ha habido ningún comunicado. Asombroso pero cierto.