La reciente visita del seleccionador nacional, Luis de la Fuente, ha dejado un sabor de boca inmejorable en Ceuta. No solo por su cercanía o por las palabras de afecto hacia nuestra tierra, sino por ese sentimiento tan auténtico que transmitió: se sintió como en casa. Y eso, viniendo de alguien que recorre tantos rincones de España, tiene un valor especial. Aquí no vino de paso, vino con interés, con respeto y con una sonrisa sincera.
La reciente visita del seleccionador nacional, Luis de la Fuente, ha dejado un sabor de boca inmejorable en Ceuta. No solo por su cercanía o por las palabras de afecto hacia nuestra tierra, sino por ese sentimiento tan auténtico que transmitió: se sintió como en casa. Y eso, viniendo de alguien que recorre tantos rincones de España, tiene un valor especial. Aquí no vino de paso, vino con interés, con respeto y con una sonrisa sincera.
Para los ceutíes ha sido un auténtico placer tenerlo entre nosotros. No todos los días se recibe a una figura del fútbol nacional con ese talante humilde y campechano. Se notó que no venía con prisa ni con poses. Escuchó, compartió, se dejó querer y, sobre todo, puso en valor a esta ciudad a menudo olvidada en los grandes mapas del deporte nacional.
Más allá de la anécdota y las fotos, lo que queda es el mensaje: Ceuta es tierra acogedora, con talento y pasión por el fútbol. Y si alguien como De la Fuente se ha sentido aquí “como en casa”, es porque algo estaremos haciendo bien. Porque quien pisa esta ciudad con el corazón abierto, siempre se lleva algo bonito de vuelta.
La visita también sirve como recordatorio de lo mucho que puede aportar el deporte a la cohesión, la ilusión y la autoestima colectiva. Que vengan más visitas como esta, y que Ceuta siga ganándose el cariño y el reconocimiento que merece. Aquí siempre habrá sitio para quien venga con respeto y ganas de conocer de verdad.
Gracias, míster, por su tiempo, sus palabras y su cercanía. Vuelva cuando quiera. Ya sabe que en Ceuta tiene casa.