La rápida devolución de los últimos migrantes que protagonizaron la última entrada masiva en Ceuta ha acaparado titulares y reacciones.
La rápida devolución de los últimos migrantes que protagonizaron la última entrada masiva en Ceuta ha acaparado titulares y reacciones.
Aunque esta gran repercusión es lógica, esta inusual actuación del Gobierno central ha tenido como efecto que ciertos datos y hechos relevantes hayan pasado desapercibidos, o eso parece indicar la ausencia de respuesta ante ellos.
Se ha manifestado clara y públicamente que sólo siete efectivos de la Guardia Civil prestaban servicio en la valla justo en el momento del salto, según los datos de la AEGC. Precisamente en un relevante día festivo en Marruecos que podía hacer presagiar que el esfuerzo iba a ser menor en ese lado de la frontera. Los medios de comunicación plateaban el elevado riesgo de que volviera a ocurrir este fenómeno justo en la jornada previa al salto.
Falta de previsión o falta de medios. Escasa planificación de las vacaciones de la mermada plantilla, desinformación o infravaloración de la amenaza. En cualquier caso, es inadmisible que el dispositivo fuese tan menguado ante la posibilidad de un salto que finalmente se produjo y que está teniendo tanta repercusión política y social. Y mientras tanto, sin noticias de efectivos.

