Los plenos de la Asamblea siguen siendo un auténtico bochorno ya no sólo para los ceutíes sino para el resto del país. Y lo peor es que, a medida que pasan las sesiones, podemos decir que prácticamente no se salva casi nadie.
Los plenos de la Asamblea siguen siendo un auténtico bochorno ya no sólo para los ceutíes sino para el resto del país. Y lo peor es que, a medida que pasan las sesiones, podemos decir que prácticamente no se salva casi nadie.
La mayor parte de los diputados se pierden en insultos y descalificaciones, algunos con un discurso monotemático que aburre a las ovejas y otros con reproches que ya están hasta pasados de moda por su reiteración.
Al bochorno, como era de esperar, también se ha sumado el nuevo diputado de Caballas o de Ceuta Ya, Mohamed Mustafa, que, para no quedar a la zaga, también ha dado sus pinceladas en unos discursos completamente sesgados y que no interesan lo más mínimo a los ciudadanos.
Menos peleas, menos machitos, menos machitas y más mirar por Ceuta. Que a esta ciudad le sobran gallos y gallinas de pelea y le hace falta más cordura y sensatez.
