Después de dos años donde la práctica totalidad de los eventos multitudinarios se han tenido que suspender como consecuencia de la covid-19, en nuestra ciudad -al igual que en el resto del país- se van recuperando las tradiciones que quedaron aparcadas debido a la pandemia que desaconsejaba su celebración.
Después de dos años donde la práctica totalidad de los eventos multitudinarios se han tenido que suspender como consecuencia de la covid-19, en nuestra ciudad -al igual que en el resto del país- se van recuperando las tradiciones que quedaron aparcadas debido a la pandemia que desaconsejaba su celebración.
Una de estas tradiciones tiene que ver con La Mochila, una jornada donde los ceutíes toman los montes de nuestra ciudad para disfrutar del día en compañía de las familias o los amigos con unos buenos frutos secos a mano.
Por este motivo, los ceutíes vuelven a disfrutar de las zonas de acampada pero también habrá que hacerlo con la debida prudencia para no incumplir las normas puesto que todavía existen determinadas restricciones que se deben cumplir. Además, lógicamente, del respeto por el medio ambiente.
Afortunadamente, la situación ya se va normalizando y, esta vez, lo de “mi mochila no se la come ni el gallo ni la gallina, sólo se la come mi barriga” podrá cantarse otra vez en los montes.
